Part 2 Louvre – Sebastiano Ricci (1659-1734) -- Glorification of Saint Sebastian
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En el centro, una figura masculina, desnuda y musculosa, se eleva entre una constelación de figuras aladas. Sus brazos extendidos hacia arriba sugieren un acto de súplica o exaltación, posiblemente en respuesta a una fuerza superior. La expresión facial es intensa, marcada por la angustia y la devoción.
Alrededor de esta figura central, una miríada de querubines y ángeles se agolpan, interactuando entre sí con gestos variados: algunos lo sostienen, otros le ofrecen flores o frutos, mientras que otros parecen contemplarlo con admiración. La abundancia de figuras contribuye a la sensación de júbilo y glorificación.
En primer plano, una figura femenina, vestida con un manto blanco y dorado, observa la escena con semblante sereno. A sus pies, un niño pequeño se encuentra tendido sobre lo que parece ser una estructura arquitectónica fragmentada. Esta disposición sugiere una conexión entre el mundo terrenal y el divino, así como una posible representación de la inocencia y la pureza.
La paleta cromática es rica en tonos cálidos: dorados, ocres y rojos predominan, acentuando la atmósfera de esplendor y divinidad. El uso del claroscuro intensifica el dramatismo de la escena, resaltando las figuras principales y creando una sensación de profundidad.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas como la redención, el sacrificio y la trascendencia espiritual. La figura central, con su expresión de sufrimiento y devoción, podría simbolizar la lucha entre el cuerpo y el espíritu, o la aceptación del destino divino. Los querubines y ángeles representan la gracia divina y la asistencia celestial, mientras que la figura femenina en primer plano encarna la compasión y la intercesión maternal. La presencia de elementos arquitectónicos fragmentados sugiere una ruptura con lo terrenal y un ascenso hacia el reino espiritual. En definitiva, se trata de una representación idealizada de la divinidad, cargada de simbolismo religioso y emocional.