Part 2 Louvre – Guercino (1591-1666) -- Saint Francis in Ecstasy with Saint Benedict and an Angel Playing the Violin
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El personaje arrodillado, ataviado con hábito marrón y mostrando signos evidentes de fervor religioso, se encuentra en un estado de éxtasis palpable. Sus manos alzadas, la expresión de su rostro y la postura corporal denotan una profunda conmoción espiritual, como si estuviera siendo invadido por una fuerza trascendente. La presencia de un libro abierto a sus pies podría indicar una lectura o reflexión que desencadenó esta experiencia mística.
En el plano superior, suspendido sobre las figuras terrenales, se encuentra un ángel joven que interpreta una melodía con un instrumento de cuerda. La música parece ser la causa directa del éxtasis experimentado por el religioso arrodillado; es un vehículo para la gracia divina. El ángel está envuelto en nubes vaporosas, lo que acentúa su naturaleza sobrenatural y su conexión con el reino celestial.
La iluminación juega un papel crucial en la construcción de la atmósfera emocional de la obra. Un fuerte contraste entre luces y sombras (claroscuro) resalta las figuras principales y crea una sensación de profundidad dramática. La luz ilumina los rostros y las manos, enfatizando sus expresiones y gestos, mientras que el resto de la escena se sume en la penumbra.
La arquitectura clásica, con una columna a la derecha, proporciona un marco formal a la composición, pero también sirve para delimitar el espacio sagrado donde transcurre el evento místico. La presencia de un cuervo posado sobre la estructura arquitectónica podría interpretarse como un símbolo de presagio o conexión entre el mundo terrenal y el espiritual.
Subtextualmente, la pintura explora temas de fe, devoción, éxtasis religioso y la mediación divina. La música del ángel no es solo una melodía agradable al oído, sino una manifestación tangible de la gracia de Dios que transforma a quien la recibe. La figura anciana representa la sabiduría y la guía espiritual, mientras que el joven simboliza la pureza y la receptividad a lo divino. El conjunto sugiere una invitación a trascender los límites del mundo material para alcanzar un estado de unión con lo sagrado.