Part 2 Louvre – CHARDIN, Jean-Baptiste-Sim?on -- (b. 1699, Paris, d. 1779, Paris)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La abundancia de fruta –melocotones principalmente– se presenta como un elemento central, su coloración rojiza vibrante captando inmediatamente la atención. Se disponen de manera aparentemente casual, pero con una sutil organización que sugiere una intención compositiva. A su alrededor, se distribuyen recipientes de plata, una jarra de vino, una cesta con pan y otros utensilios domésticos, todos ellos representados con un realismo meticuloso en sus texturas y reflejos.
En el extremo derecho del lienzo, una figura vestida con una túnica blanca se encuentra parcialmente oculta en la penumbra. Su presencia es ambigua; no interactúa directamente con los objetos sobre la mesa, sino que parece observarlos desde la distancia, añadiendo una capa de misterio a la escena. La palmera que le sirve de accesorio sugiere un contexto exótico o idealizado, aunque su integración en el ambiente doméstico resulta algo discordante.
En primer plano, un perro de pelaje rojizo se encuentra inclinado hacia la mesa, aparentemente interesado en los alimentos expuestos. Su postura y expresión sugieren una mezcla de curiosidad e impaciencia, introduciendo un elemento de vitalidad y movimiento a la composición estática.
La pintura transmite una sensación de quietud y contemplación. La ausencia de figuras humanas explícitas invita al espectador a reflexionar sobre la naturaleza efímera de los placeres mundanos y la fugacidad del tiempo. El contraste entre la opulencia de la fruta y la sencillez del entorno sugiere una meditación sobre la riqueza material y su relación con la vida cotidiana. La figura en el fondo, envuelta en sombras, podría interpretarse como una representación simbólica de la memoria o del paso del tiempo, observando silenciosamente el transcurso de los acontecimientos. La disposición de los objetos, aunque aparentemente aleatoria, parece estar cuidadosamente orquestada para evocar una atmósfera de intimidad y melancolía.