Part 2 Louvre – Annibale Carracci (1560-1609) -- Apparition of the Virgin to Saint Luke and Saint Catherine of Alexandria
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A ambos lados de la Virgen, dos figuras masculinas se encuentran arrodilladas en señal de reverencia. La figura de la izquierda, con barba rojiza y vestimenta sencilla, parece contemplar la aparición con asombro y devoción. Sus manos están alzadas en un gesto de súplica o adoración. A su derecha, otra figura masculina, ataviada con una túnica más elaborada, observa el evento con una expresión de respeto contenido. Sus manos también se elevan, aunque de manera menos dramática que la del hombre a su izquierda.
El fondo presenta un paisaje difuso y brumoso, donde se distinguen árboles y construcciones lejanas. Esta perspectiva aérea contribuye a crear una sensación de profundidad y misterio, enfatizando la naturaleza sobrenatural del evento representado. La luz juega un papel crucial en la composición; irradia desde la figura de la Virgen, iluminando a los personajes inferiores y creando contrastes dramáticos que acentúan su importancia.
La disposición de las figuras sugiere una jerarquía clara: la Virgen ocupa el lugar central y dominante, mientras que los hombres se presentan como testigos humildes de un acontecimiento trascendental. El uso del color es significativo; el rojo en la vestimenta de la Virgen simboliza su divinidad y sacrificio, mientras que los tonos terrosos de las ropas de los hombres sugieren su humanidad y conexión con lo mundano.
Subyace una narrativa religiosa profunda, posiblemente relacionada con la inspiración divina o la revelación espiritual. La presencia de dos figuras masculinas sugiere un contexto de testimonio y validación de la experiencia mística. La composición, aunque grandiosa en su escala, transmite una sensación de intimidad y conexión personal entre lo divino y lo humano. El gesto de las manos alzadas, común a ambos hombres, podría interpretarse como una búsqueda de gracia o una expresión de fe inquebrantable ante la manifestación celestial. La pintura invita a la contemplación silenciosa y a la reflexión sobre el misterio de la divinidad.