Thomas Jones – An Imaginary Landscape with a Traveller and Figures Overlooking the Bay of Baiae
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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El camino serpentea hacia el centro del cuadro, guiando la vista hacia un viajero solitario montado a caballo que se adentra en la distancia. Su figura, aunque pequeña, aporta un elemento narrativo, insinuando un viaje, una búsqueda o una conexión con lo desconocido. A su derecha, otro personaje, también a caballo, parece observarlo desde cierta distancia.
El paisaje mismo es de gran interés. Se distingue una costa extensa que se extiende hasta el horizonte, donde la bahía se difumina en la bruma. Las ruinas de estructuras antiguas, probablemente edificios o templos, emergen entre la vegetación y las rocas, sugiriendo un pasado grandioso y ahora perdido. La presencia de estas ruinas introduce una dimensión melancólica y reflexiva, evocando la transitoriedad del tiempo y la decadencia de las civilizaciones.
El cielo ocupa una parte significativa del cuadro, con nubes algodonosas que se despliegan en una danza sutil de luces y sombras. Esta representación celeste no solo contribuye a la belleza estética general, sino que también refuerza el carácter idealizado y poético del paisaje.
Subtextualmente, esta pintura parece explorar temas como la nostalgia por un pasado glorioso, la contemplación de la naturaleza como refugio o fuente de inspiración, y la búsqueda individual en medio de un entorno vasto e inexplorado. La música, las figuras vestidas con elegancia y el viajero solitario sugieren una reflexión sobre la condición humana, sus aspiraciones y su relación con el mundo que lo rodea. El paisaje, con sus ruinas y su atmósfera crepuscular, invita a la meditación sobre el paso del tiempo y la fragilidad de las obras humanas frente a la inmensidad de la naturaleza. La composición, cuidadosamente equilibrada, transmite una sensación de armonía y serenidad, aunque matizada por un sutil sentimiento de melancolía.