Marcantonio Bassetti – Paradise
Ubicación: Museum Capodimonte, Naples (Museo di Capodimonte).
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En la parte superior del lienzo, una figura central femenina, ataviada con ropajes azules intensos y rodeada de un halo luminoso, parece irradiar autoridad y divinidad. A su lado, una figura masculina, presumiblemente identificable por una cruz que porta, observa hacia abajo sobre la multitud. La luz se concentra en ellos, acentuando su importancia dentro del conjunto.
Debajo de esta zona superior, la composición se abre a un grupo más numeroso de personajes. Se distinguen figuras con atributos clericales, como báculos y vestimentas ceremoniales, que parecen dirigir o guiar a los demás. La disposición no es uniforme; hay una sensación de movimiento y dinamismo en la forma en que las figuras se agolpan y se extienden.
En la parte inferior izquierda, un hombre arrodillado, con expresión de asombro y devoción, se proyecta hacia el espectador. Su postura sugiere una súplica o una contemplación reverente del espectáculo celestial que se desarrolla sobre él. Su desnudez parcial contrasta con la opulencia de las vestimentas de los demás personajes, enfatizando su humildad y conexión directa con lo divino.
La paleta cromática es rica en tonos dorados, azules y rojos, contribuyendo a la sensación de magnificencia y trascendencia. La técnica pictórica parece buscar una representación idealizada, más que un retrato realista. El uso de la luz no solo sirve para destacar figuras clave, sino también para crear una atmósfera mística y envolvente.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una alegoría del Juicio Final o el tránsito al Paraíso. La multitud representa a las almas redimidas que ascienden hacia lo divino, mientras que la figura arrodillada simboliza la fe y la esperanza humanas ante la inmensidad de lo trascendente. La composición, con su jerarquía visual y su énfasis en la luz divina, sugiere una visión del mundo teocéntrica, donde el destino final del hombre está ligado a la gracia divina y la salvación espiritual. La presencia de elementos arquitectónicos distantes, como la silueta de una aguja que se eleva entre las nubes, podría aludir a la conexión entre lo terrenal y lo celestial.