Part 6 Louvre – Domenico Beccafumi (1486-1551) -- Saint Francis of Assisi Receiving the Stigmata
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La figura principal, arrodillada en primer plano, domina la composición por su tamaño y posición. Su rostro, aunque parcialmente oculto, transmite una mezcla de éxtasis y sufrimiento. El gesto de su mano extendida hacia el cielo es el punto focal de la obra; parece recibir o invocar algo trascendente. La vestimenta marrón, sobria y austera, enfatiza su renuncia a los bienes materiales y su dedicación a la vida religiosa.
En el segundo plano, a la derecha, se aprecia otra figura encorazada, sentada sobre una estructura que podría interpretarse como un sencillo taburete o asiento improvisado. Su postura es más contemplativa, casi observadora del evento que se desarrolla frente a ella. Esta segunda figura aporta una dimensión de testigo silencioso al relato.
El elemento más llamativo y simbólico es la representación de lo que parece ser un ángel o una visión celestial, suspendido en el aire. Este ser luminoso, con alas desplegadas en tonos rojizos y anaranjados, irradia una luz propia que contrasta fuertemente con la penumbra del entorno. La forma alada, aunque estilizada, sugiere una conexión directa entre lo terrenal y lo divino.
En el suelo, a los pies de la figura arrodillada, se encuentra un objeto rojo, posiblemente un manto o una tela, cuyo color resalta por su intensidad y simbolismo. El rojo, tradicionalmente asociado con la pasión, el sacrificio y la divinidad, podría aludir a las heridas que pronto marcarán el cuerpo del santo.
La pintura sugiere una experiencia mística profunda, un momento de comunión directa entre el hombre y lo divino. La atmósfera general es de recogimiento y solemnidad, reforzada por la paleta de colores apagados y la iluminación dramática. El artista parece querer transmitir no solo la recepción física de las llagas, sino también la transformación espiritual que este evento representa para el santo. Se intuye una narrativa de sufrimiento redentor, donde el dolor se convierte en un medio para alcanzar una unión más íntima con Dios. La composición, aunque algo forzada en su perspectiva, busca intensificar la carga emocional y simbólica del episodio representado.