El hijo del rey, un joven llamado Felipe, grita a su padre: ¡Padre, peligro por la izquierda! ¡Peligro por la derecha!. Este episodio fue descrito detalladamente por Maurice Druon en la novela Los reyes malditos. En ella, se relata cómo el numeroso ejército francés (principalmente caballeros) sufrió una derrota humillante ante un pequeño grupo de soldados ingleses (donde los arqueros jugaron un papel crucial). La pintura representa el momento en que el rey Juan, acorralado y derrotado, es rodeado y capturado por los ingleses. Sin embargo, este momento está poco representado en la pintura: en realidad, montones de cadáveres de caballeros franceses cubrían todo el campo, flechas sobresalían por todas partes como una cosecha de trigo sin recoger, y el rey era arrastrado por el cuello por una multitud de ingleses que discutían sobre el rescate, mientras que un caballero francés (Morbec), al servicio inglés (de gran tamaño y fuerza), se abrió paso entre la multitud y, haciéndose pasar por..., capturó a Juan.
Aquí se observa una escena de batalla caótica y dramática, aparentemente un enfrentamiento decisivo en la historia militar. El autor ha plasmado un momento de confusión y derrota, donde la nobleza francesa, representada por una figura central a caballo, parece estar siendo superada por fuerzas adversarias. La composición es dinámica; el ojo se ve atraído inmediatamente hacia el centro, donde el rey, vestido con ropajes elaborados aunque manchados por la suciedad de la batalla, se encuentra rodeado de guerreros en combate. Su posición, a pesar de su aparente autoridad, no transmite dominio sino más bien una lucha desesperada por mantener el control. La figura ecuestre está ligeramente descentrada, lo que contribuye a la sensación de inestabilidad y desorden general. El uso del color es significativo. Predominan los tonos terrosos y oscuros – marrones, grises y ocres – que evocan la atmósfera sombría y el polvo de una batalla campal. Los destellos de rojo en las armaduras y estandartes contrastan con esta paleta apagada, atrayendo la atención hacia los momentos más violentos del conflicto. El cielo, cubierto por nubes amenazantes, refuerza la sensación de fatalidad inminente. La representación de las figuras es realista pero idealizada a la vez. Los guerreros se muestran en poses heroicas, con expresiones de determinación y coraje, aunque también se percibe el miedo y la desesperación en algunos rostros. El autor no busca una descripción literal del evento, sino más bien transmitir la intensidad emocional y el dramatismo de la derrota. En cuanto a los subtextos, la obra parece explorar temas como la fragilidad del poder, la inevitabilidad del destino y la futilidad de la guerra. La figura del rey, aunque central, no es presentada como un héroe invencible, sino como un hombre vulnerable atrapado en las circunstancias de una derrota militar. La multitud de guerreros caídos o heridos sugiere el alto costo humano de los conflictos bélicos. Se intuye una crítica implícita a la pompa y vanidad de la nobleza, contrastada con la brutal realidad del campo de batalla. La composición general transmite un sentimiento de pesimismo y desilusión ante las grandezas humanas.
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Делакруа, Эжен (1798 Шарантон-Сен-Морис - 1863 Париж) -- Король Франции Иоанн II Добрый в битве при Пуатье 19 сентября 1356 года — Part 6 Louvre
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El hijo del rey, un joven llamado Felipe, grita a su padre: ¡Padre, peligro por la izquierda! ¡Peligro por la derecha!. Este episodio fue descrito detalladamente por Maurice Druon en la novela Los reyes malditos. En ella, se relata cómo el numeroso ejército francés (principalmente caballeros) sufrió una derrota humillante ante un pequeño grupo de soldados ingleses (donde los arqueros jugaron un papel crucial). La pintura representa el momento en que el rey Juan, acorralado y derrotado, es rodeado y capturado por los ingleses. Sin embargo, este momento está poco representado en la pintura: en realidad, montones de cadáveres de caballeros franceses cubrían todo el campo, flechas sobresalían por todas partes como una cosecha de trigo sin recoger, y el rey era arrastrado por el cuello por una multitud de ingleses que discutían sobre el rescate, mientras que un caballero francés (Morbec), al servicio inglés (de gran tamaño y fuerza), se abrió paso entre la multitud y, haciéndose pasar por..., capturó a Juan.
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La composición es dinámica; el ojo se ve atraído inmediatamente hacia el centro, donde el rey, vestido con ropajes elaborados aunque manchados por la suciedad de la batalla, se encuentra rodeado de guerreros en combate. Su posición, a pesar de su aparente autoridad, no transmite dominio sino más bien una lucha desesperada por mantener el control. La figura ecuestre está ligeramente descentrada, lo que contribuye a la sensación de inestabilidad y desorden general.
El uso del color es significativo. Predominan los tonos terrosos y oscuros – marrones, grises y ocres – que evocan la atmósfera sombría y el polvo de una batalla campal. Los destellos de rojo en las armaduras y estandartes contrastan con esta paleta apagada, atrayendo la atención hacia los momentos más violentos del conflicto. El cielo, cubierto por nubes amenazantes, refuerza la sensación de fatalidad inminente.
La representación de las figuras es realista pero idealizada a la vez. Los guerreros se muestran en poses heroicas, con expresiones de determinación y coraje, aunque también se percibe el miedo y la desesperación en algunos rostros. El autor no busca una descripción literal del evento, sino más bien transmitir la intensidad emocional y el dramatismo de la derrota.
En cuanto a los subtextos, la obra parece explorar temas como la fragilidad del poder, la inevitabilidad del destino y la futilidad de la guerra. La figura del rey, aunque central, no es presentada como un héroe invencible, sino como un hombre vulnerable atrapado en las circunstancias de una derrota militar. La multitud de guerreros caídos o heridos sugiere el alto costo humano de los conflictos bélicos. Se intuye una crítica implícita a la pompa y vanidad de la nobleza, contrastada con la brutal realidad del campo de batalla. La composición general transmite un sentimiento de pesimismo y desilusión ante las grandezas humanas.