Part 6 Louvre – Хансен, Константин (1804-1880) -- Мальчики, играющие в кости у дворца Кристианборг
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La escena está dominada por la luz natural que ilumina las figuras y resalta sus ropas desgastadas y sus pies descalzos. La paleta de colores es terrosa, con tonos ocres, marrones y grises que enfatizan la sencillez del entorno y el carácter humilde de los niños. El contraste entre la riqueza arquitectónica del fondo y la pobreza evidente en la vestimenta de los protagonistas genera una tensión visual interesante.
El niño situado a la izquierda se encuentra arrodillado, concentrado en un juego con dados o pequeñas piedras que sostiene en su mano extendida. Otro niño, vestido con pantalones cortos y camisa blanca, parece estar involucrado en el mismo juego, observando atentamente la acción. El tercero, robusto y con una expresión de energía contenida, soporta a su compañero sobre sus hombros, creando un efecto dinámico y juguetón.
La monumentalidad del palacio que se alza tras ellos sugiere una disparidad social significativa. La arquitectura clásica, con sus columnas y escaleras imponentes, simboliza el poder y la opulencia de las clases altas, mientras que los niños representan la vida cotidiana de aquellos marginados de esa riqueza. El contraste no es necesariamente conflictivo; más bien, plantea una reflexión sobre la coexistencia de mundos distintos dentro de una misma sociedad.
La pintura evoca un sentimiento de nostalgia por la infancia y la inocencia perdida. La alegría despreocupada de los niños contrasta con la solemnidad del entorno palaciego, sugiriendo una crítica sutil a las jerarquías sociales y a la desigualdad. El autor parece interesado en capturar un momento fugaz de felicidad genuina, ajeno a las preocupaciones del mundo adulto. El juego infantil se convierte así en un símbolo de resistencia y esperanza frente a las adversidades. La composición, con su enfoque en los detalles cotidianos y sus personajes realistas, invita al espectador a contemplar la belleza que reside en lo simple y lo humilde.