Part 6 Louvre – Fra Angelico (c. 1400-1455) -- Martyrdom of Saints Cosmas and Damian
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En primer plano, dos figuras yacen prosternadas sobre el terreno, rodeadas de charcos de sangre que se extienden sobre la hierba. Sus rostros están ocultos, pero su posición sugiere una agonía final. Dos hombres, vestidos con ropas suntuosas y armaduras, se encuentran inclinados sobre ellos, portando instrumentos que parecen ser herramientas quirúrgicas – martillos o tenazas – utilizados para infligirles daño. La ejecución es directa, casi impersonal, transmitiendo una brutalidad contenida.
Un grupo de espectadores observa la escena desde un punto ligeramente más elevado. Sus vestimentas varían, sugiriendo diferentes estatus sociales y roles dentro de la comunidad que presidia este acto. Uno de ellos, con una túnica púrpura adornada con una corona, parece ser el responsable o instigador del martirio. Su expresión es difícil de discernir, pero denota una mezcla de severidad y quizás, un cierto desapego.
En la parte central de la composición, una figura vestida de rojo se destaca por su posición y coloración. A diferencia de los demás personajes, este individuo parece estar en actitud contemplativa, con las manos juntas como en oración. Un halo dorado lo rodea, indicando su santidad. Su presencia introduce un elemento espiritual a la escena, sugiriendo una posible redención o consuelo frente al sufrimiento.
El paisaje que sirve de telón de fondo es notablemente detallado. La ciudadela, con sus torres y murallas, representa el poder terrenal y la autoridad secular. Las montañas, elevándose en la distancia, simbolizan la eternidad y la trascendencia. Los cipreses, típicos del paisaje italiano, se alzan como testigos silenciosos de la tragedia que se desarrolla ante ellos.
La composición general es equilibrada, pero tensa. La disposición de las figuras y el uso de la luz crean una sensación de dramatismo y pathos. Se percibe una tensión entre lo terrenal y lo divino, entre la violencia del acto y la posible recompensa espiritual. El autor parece querer transmitir no solo la brutalidad del martirio, sino también la fe inquebrantable de los mártires y la presencia constante de la divinidad incluso en los momentos más oscuros. La escena invita a una reflexión sobre el sufrimiento, la justicia y la perseverancia de la fe frente a la adversidad.