Joris van Son – Still Life with Fruit and Boiled Crayfish
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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En esta composición naturalista, el autor presenta una profusión de elementos comestibles dispuestos sobre un plato ovalado de porcelana. La oscuridad del fondo actúa como un telón que resalta la luminosidad y los colores vibrantes de las frutas y el crustáceo. Se observan racimos de uvas, tanto oscuras como claras, que se derraman generosamente fuera del recipiente. Junto a ellas, una pera cortada revela su interior jugoso, así como unas manzanas de tonalidades rojizas y amarillentas. Un melocotón abierto muestra su textura aterciopelada, mientras que algunas ciruelas completan el conjunto frutal.
En primer plano, un bogavante cocido se encuentra sobre una pequeña superficie de madera, posiblemente una bandeja o tabla. Su color rojo intenso contrasta con la palidez de las frutas y aporta una nota de opulencia y quizás, decadencia. La disposición deliberada de los elementos sugiere una escena de abundancia, pero también invita a reflexionar sobre la fugacidad del placer sensorial.
La técnica pictórica es notable por su realismo; se aprecia en el detallado tratamiento de las texturas: la piel lisa de las frutas, el brillo húmedo del bogavante y la delicadeza de las hojas de parra que adornan la parte superior de la composición. La luz, proveniente de una fuente no visible, modela los volúmenes y acentúa los reflejos, creando una sensación de profundidad y tridimensionalidad.
Más allá de la mera representación de objetos cotidianos, esta pintura podría interpretarse como una vanitas, un género artístico que utiliza elementos efímeros para simbolizar la transitoriedad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. La presencia del bogavante cocido, símbolo de la carne mortal, junto con las frutas maduras a punto de descomponerse, refuerza esta interpretación. La abundancia mostrada no es una celebración perpetua, sino un recordatorio de que incluso los placeres más exquisitos son temporales. El plato, aunque bello y valioso, contiene elementos destinados a desaparecer, sugiriendo la fragilidad de las posesiones materiales y la importancia de la reflexión sobre el destino humano.