Rijksmuseum: part 1 – Poelenburch, Cornelis van -- Badende mannen, 1646
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En primer plano, dos figuras masculinas destacan. Una, con el torso desnudo y envuelta en una toalla, se dirige hacia adelante, su postura sugiriendo un movimiento deliberado, quizás después de haber emergido del agua. La segunda figura, también desnuda, permanece sentada a la orilla, observando al primer hombre con aparente tranquilidad. La atención al detalle en la representación de los cuerpos, especialmente en la musculatura y la textura de la piel, es notable.
A la izquierda, una mujer vestida con ropas modestas se encuentra sentada bajo un saliente rocoso, aparentemente supervisando o participando en la escena de manera pasiva. Su presencia introduce un elemento de domesticidad y posible narración, aunque su rol preciso permanece ambiguo. En el fondo, se vislumbra una estructura arquitectónica fortificada, posiblemente un castillo o fortaleza, que añade profundidad a la composición y sugiere un contexto histórico o mitológico más amplio.
El paisaje circundante está densamente poblado de vegetación: árboles frondosos, arbustos y maleza crean una barrera visual entre los personajes y el espectador, intensificando la sensación de intimidad y aislamiento. La atmósfera general evoca una sensación de idílica tranquilidad, pero también insinúa una posible tensión subyacente, quizás relacionada con las miradas furtivas o la naturaleza efímera del placer.
El uso de la luz y la sombra contribuye a crear un efecto de volumen y realismo en las figuras y el paisaje. La paleta de colores es predominantemente terrosa, con tonos verdes, marrones y ocres que refuerzan la conexión con la naturaleza. La composición invita a una reflexión sobre temas como la masculinidad, la vigilancia, la contemplación de la belleza natural y la relación entre el hombre y su entorno. Se percibe un interés en representar no solo la apariencia física, sino también las emociones sutiles y los estados mentales de los personajes.