Rijksmuseum: part 1 – Winghe, Joos van -- Nachtbanket en maskerade, 1580-1630
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El foco central se sitúa sobre una mesa ricamente dispuesta, donde un grupo de personajes participa en actividades que sugieren indulgencia y libertinaje. Se aprecian gestos exagerados, miradas lascivas y expresiones faciales que denotan embriaguez o desinhibición. La presencia de música, interpretada por músicos situados en la parte izquierda del cuadro, contribuye a crear una atmósfera festiva pero también inquietante.
En el primer plano, dos figuras femeninas se encuentran en un estado de aparente vulnerabilidad, con una de ellas tendida sobre el suelo y la otra asistiendo a su caída o posible desmayo. Esta escena sugiere una narrativa más compleja que trasciende la mera celebración, insinuando quizás consecuencias negativas derivadas del exceso y la falta de control.
La disposición de los personajes es dinámica y caótica, con figuras que se agolpan en torno a la mesa y otras que parecen involucradas en interacciones secretas o furtivas. La presencia de un personaje disfrazado, con una máscara y atuendo inusuales, añade un elemento de ambigüedad y misterio a la escena.
En el fondo, tres cuadros más pequeños ofrecen una visión secundaria de escenas similares, reforzando la idea de un ciclo repetitivo de indulgencia y decadencia. La chimenea en la parte superior derecha, con sus objetos decorativos, contrasta con la desordenada actividad que se desarrolla en el primer plano, sugiriendo quizás una crítica a la ostentación y la superficialidad.
La paleta de colores es rica y terrosa, dominada por tonos oscuros que contribuyen a crear una atmósfera opresiva y sombría. La técnica pictórica parece ser deliberadamente tosca en algunos detalles, lo cual podría interpretarse como un intento de enfatizar la crudeza y la falta de refinamiento de los personajes y sus acciones.
En general, esta pintura plantea interrogantes sobre la naturaleza humana, el poder del deseo y las consecuencias de ceder a los excesos. Más allá de la mera representación de una fiesta nocturna, parece ofrecer una reflexión sobre la moralidad, la decadencia social y la fragilidad de la condición humana. La obra invita al espectador a cuestionar lo que se ve en la superficie y a buscar significados más profundos ocultos tras la aparente celebración.