Velde, Willem van de (II) – Nachtelijk gevecht tussen Cornelis Tromp op de ’Gouden Leeuw’ en Sir Edward Spragg op de ’Royal Prince’ tijdens de zeeslag bij Kijkduin, 1673 - 1707 Rijksmuseum: part 1
Rijksmuseum: part 1 – Velde, Willem van de (II) -- Nachtelijk gevecht tussen Cornelis Tromp op de ’Gouden Leeuw’ en Sir Edward Spragg op de ’Royal Prince’ tijdens de zeeslag bij Kijkduin, 1673 - 1707
Aquí se observa una escena marítima de considerable dramatismo, presumiblemente un combate naval. La composición se centra en la confusión y el caos inherentes a este tipo de enfrentamientos. Una densa atmósfera brumosa domina la totalidad del espacio, dificultando la visibilidad y acentuando la sensación de incertidumbre y peligro inminente. El autor ha dispuesto una multitud de buques de guerra, representados con un detallado estudio de sus formas arquitectónicas y su despliegue de velas. Se percibe movimiento en cada uno de ellos; algunas embarcaciones se acercan, otras retroceden, mientras que otras más parecen estar sufriendo daños visibles por los proyectiles o el fuego enemigo. El humo y la pólvora crean una cortina opaca que oscurece parcialmente la escena, intensificando la atmósfera de conflicto. La paleta cromática es dominada por tonos grises, marrones y ocres, propios del ambiente marítimo y la representación de la madera de los barcos. El cielo, aunque cubierto, presenta destellos de luz que sugieren una salida o un amanecer, contrastando con la oscuridad generalizada y añadiendo una dimensión simbólica a la escena: quizás la esperanza en medio de la adversidad, o el presagio de un nuevo día marcado por la guerra. En primer plano, se distinguen restos flotantes, presumiblemente fragmentos de embarcaciones destruidas o cuerpos sin vida, que refuerzan la crudeza y la brutalidad del combate. La ausencia de figuras humanas individuales permite una visión más generalizada del conflicto, enfatizando el carácter impersonal de la guerra naval y su impacto devastador sobre las fuerzas enfrentadas. La composición, con sus líneas diagonales y la disposición aparentemente aleatoria de los buques, transmite una sensación de dinamismo y desorden. El artista parece buscar capturar no solo la representación literal del combate, sino también el sentimiento de temor, confusión y desesperación que debió haber caracterizado a los participantes en este tipo de enfrentamientos navales. Se intuye un subtexto sobre la fragilidad humana frente al poder destructivo de la guerra, así como una reflexión implícita sobre las consecuencias devastadoras de los conflictos bélicos.
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Velde, Willem van de (II) -- Nachtelijk gevecht tussen Cornelis Tromp op de ’Gouden Leeuw’ en Sir Edward Spragg op de ’Royal Prince’ tijdens de zeeslag bij Kijkduin, 1673 - 1707 — Rijksmuseum: part 1
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El autor ha dispuesto una multitud de buques de guerra, representados con un detallado estudio de sus formas arquitectónicas y su despliegue de velas. Se percibe movimiento en cada uno de ellos; algunas embarcaciones se acercan, otras retroceden, mientras que otras más parecen estar sufriendo daños visibles por los proyectiles o el fuego enemigo. El humo y la pólvora crean una cortina opaca que oscurece parcialmente la escena, intensificando la atmósfera de conflicto.
La paleta cromática es dominada por tonos grises, marrones y ocres, propios del ambiente marítimo y la representación de la madera de los barcos. El cielo, aunque cubierto, presenta destellos de luz que sugieren una salida o un amanecer, contrastando con la oscuridad generalizada y añadiendo una dimensión simbólica a la escena: quizás la esperanza en medio de la adversidad, o el presagio de un nuevo día marcado por la guerra.
En primer plano, se distinguen restos flotantes, presumiblemente fragmentos de embarcaciones destruidas o cuerpos sin vida, que refuerzan la crudeza y la brutalidad del combate. La ausencia de figuras humanas individuales permite una visión más generalizada del conflicto, enfatizando el carácter impersonal de la guerra naval y su impacto devastador sobre las fuerzas enfrentadas.
La composición, con sus líneas diagonales y la disposición aparentemente aleatoria de los buques, transmite una sensación de dinamismo y desorden. El artista parece buscar capturar no solo la representación literal del combate, sino también el sentimiento de temor, confusión y desesperación que debió haber caracterizado a los participantes en este tipo de enfrentamientos navales. Se intuye un subtexto sobre la fragilidad humana frente al poder destructivo de la guerra, así como una reflexión implícita sobre las consecuencias devastadoras de los conflictos bélicos.