Rijksmuseum: part 1 – Steen, Jan Havicksz. -- Het Sint Nicolaasfeest, 1665-1668
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El foco central recae sobre un grupo de niños reunidos alrededor de una mujer adulta, presumiblemente la madre o una nodriza. Uno de los infantes sostiene en sus manos lo que parece ser un objeto comestible, quizás dulces o galletas, mientras que otro niño se muestra visiblemente emocionado y con la boca abierta, como si estuviera a punto de recibir algo. La mujer observa a los niños con una expresión ambivalente; hay ternura en su mirada, pero también una cierta severidad, como quien intenta controlar el entusiasmo desbordante del grupo.
En primer plano, sobre el suelo, se aprecia un cesto repleto de frutas y pan, junto a lo que parecen ser regalos o juguetes dispersos. La presencia de estos objetos refuerza la idea de una celebración, aunque la atmósfera general no es de alegría desenfrenada sino más bien de contención y observación atenta.
En el segundo plano, otros miembros de la familia se encuentran presentes, algunos observando la escena con curiosidad, mientras que otros parecen participar en ella activamente. Uno de los hombres señala hacia algo fuera del campo visual, sugiriendo una conexión con un evento o personaje externo a la habitación. La figura de un niño pequeño, parcialmente visible detrás de la cama, añade una capa adicional de complejidad a la composición, insinuando una dinámica familiar más amplia y posiblemente oculta.
La pintura transmite una sensación de realismo crudo y naturalista. No hay idealización ni romanticismo; los personajes son representados con sus imperfecciones y peculiaridades individuales. La atención al detalle en la representación de las texturas (la tela del vestido, el pelo rizado de los niños, la madera del mueble) contribuye a crear una impresión de autenticidad y verosimilitud.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una reflexión sobre la infancia, la familia y las tradiciones festivas en la sociedad holandesa del siglo XVII. La tensión entre el deseo infantil y el control parental, la importancia de la comunidad y la observación silenciosa de los adultos sugieren una visión matizada y compleja de la vida cotidiana. El ambiente íntimo y algo claustrofóbico podría aludir a las restricciones sociales y morales que caracterizaban la época. En definitiva, se trata de un retrato vívido y evocador de un momento fugaz en el tiempo, capturado con maestría por el artista.