Rijksmuseum: part 1 – Seghers, Gerard -- Christus en de boetvaardige zondaars, 1610-1651
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A sus pies, se despliega un grupo heterogéneo de personajes, representados con gran realismo y expresividad. Predominan los tonos oscuros en la piel y vestimenta, acentuando su aspecto sombrío y desolado. Entre ellos, una mujer joven, arrodillada y con el rostro oculto, parece ofrecer algún tipo de expiación o súplica a la figura central. Su cabello, largo y revuelto, cae sobre un suelo cubierto de lo que parecen ser instrumentos musicales rotos, detalle significativo que podría aludir a la renuncia a los placeres mundanos o a una vida pecaminosa.
A la izquierda, varios hombres se agrupan en actitudes de desesperación y arrepentimiento. Uno de ellos, con el torso desnudo, parece lamentar su destino con gestos exagerados. Otro, anciano y encorvado, levanta las manos al cielo en señal de súplica o imploración. Un hombre vestido con ropas reales se encuentra entre ellos, posiblemente representando a un monarca arrepentido o buscando la redención.
La composición general sugiere una escena de juicio final o de perdón divino. La luz que emana de la figura central ilumina selectivamente a algunos personajes, mientras que otros permanecen sumidos en las sombras, simbolizando quizás el destino de aquellos que han sido condenados o los que aún buscan la salvación. El contraste entre la serenidad del personaje central y la angustia de los demás crea una tensión dramática palpable. La disposición de los cuerpos, con sus posturas encorvadas y expresiones de dolor, refuerza la atmósfera de sufrimiento y arrepentimiento.
La presencia de los instrumentos musicales rotos en el suelo introduce un elemento simbólico importante: podrían representar la pérdida de la alegría, la renuncia a los placeres terrenales o las consecuencias de una vida dedicada al pecado. En conjunto, la pintura plantea interrogantes sobre la naturaleza del perdón, la justicia divina y la posibilidad de redención para aquellos que han cometido errores en el pasado. La técnica pictórica es notable por su realismo en la representación de las figuras humanas y su dominio del claroscuro, que contribuye a crear una atmósfera de misterio e intensidad emocional.