Francis Wheatley – Mrs. Stevens
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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Aquí se observa un retrato de una mujer, ejecutado con una técnica que sugiere el uso del óleo sobre lienzo. La figura ocupa la mayor parte del encuadre, presentada en tres cuartos y ligeramente girada hacia el espectador. Su postura es contemplativa; descansa su mejilla sobre lo que parece ser una estructura arquitectónica o un balcón de piedra, mientras sostiene un libro cerrado con la mano derecha.
La vestimenta revela elementos propios de la moda del siglo XVIII: un traje masculino, posiblemente un habit, en tonos grises y verdes apagados, con detalles dorados en los botones. La camisa, visible bajo el saco, presenta un elaborado encaje que rodea el cuello, atado con un lazo delicado. El peinado, alto y voluminoso, es característico de la época, adornado con lo que parecen ser elementos decorativos sutiles.
El fondo se difumina en una atmósfera brumosa, insinuando un paisaje natural con árboles y vegetación densa. La luz, aunque tenue, ilumina el rostro de la retratada, resaltando sus facciones: una expresión melancólica o pensativa, ojos ligeramente hundidos y labios delicadamente curvados.
Más allá de la representación literal, la pintura transmite una sensación de introspección y elegancia discreta. La elección del atuendo masculino podría sugerir una ruptura con las convenciones sociales de género, o quizás indicar un interés por la intelectualidad y el conocimiento, elementos tradicionalmente asociados a los hombres en ese período histórico. El libro que sostiene, aunque cerrado, simboliza el aprendizaje y la cultura. La postura relajada, apoyando la cabeza sobre la estructura, denota una cierta comodidad y dominio de su entorno, sugiriendo un estatus social elevado.
El uso del color es deliberado: los tonos apagados contribuyen a crear una atmósfera serena y melancólica, mientras que el contraste entre la figura iluminada y el fondo oscuro acentúa su presencia y enfatiza su individualidad. En definitiva, se trata de un retrato que busca captar no solo la apariencia física de la retratada, sino también su carácter y estado anímico, ofreciendo una ventana a una época marcada por la sofisticación y los cambios sociales.