Agostino Caironi – Henry IV putting the sword into the hands of his firstborn
Ubicación: Pinacoteca di Brera, Milano.
Navegación del álbum:

На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El rey, vestido con una indumentaria oscura adornada con detalles dorados, se encuentra ligeramente inclinado sobre el joven príncipe, quien a su vez, recibe la espada con un gesto que denota tanto reverencia como anticipación. La luz ilumina sus rostros, acentuando la importancia del momento y creando un contraste dramático con las figuras secundarias que los rodean.
A la izquierda, una mujer, probablemente la reina o consorte real, observa la ceremonia con una expresión de serena dignidad. Su vestimenta ostentosa, rica en texturas y colores vibrantes, subraya su estatus y el esplendor de la corte. Detrás de ella, un grupo de damas y cortesanos contribuyen a la atmósfera de pompa y protocolo.
A la derecha, se distingue una figura masculina con uniforme militar, posiblemente un consejero o general, que permanece atento a los acontecimientos. Su postura firme y su mirada directa sugieren un papel activo en el futuro del reino. En el fondo, más figuras observan desde una posición elevada, creando una sensación de profundidad y jerarquía social.
La espada, elemento central de la escena, simboliza el poder, la autoridad y la responsabilidad que se transmiten de generación en generación. El acto de entrega no es simplemente un ritual; es una declaración pública de sucesión y una promesa de continuidad dinástica. El joven príncipe, al recibir la espada, asume así su destino como futuro gobernante.
La composición general sugiere una transición de poder, un momento crucial en la historia del reino donde el pasado se une al futuro. La atmósfera es tensa pero esperanzadora, marcada por la solemnidad del evento y la promesa de un nuevo liderazgo. El uso magistral de la luz y la sombra contribuye a crear una sensación de dramatismo y realismo, invitando al espectador a reflexionar sobre el peso de la responsabilidad y la fragilidad del poder. La paleta cromática, dominada por tonos oscuros y dorados, refuerza la impresión de grandeza y solemnidad.