Vittore Carpaccio – The Lion of St Mark detail
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El plano posterior revela una ciudad portuaria, presumiblemente Venecia, con sus característicos edificios palaciegos y campanarios que se alzan sobre un sistema de canales. Se distinguen embarcaciones de vela ancladas en las aguas, indicando actividad comercial y marítima. Un mástil con bandera ondea a la izquierda, reforzando el carácter representativo del lugar. El cielo, pintado con una atmósfera azulada y difusa, sugiere un día nublado o crepuscular.
La yuxtaposición de estos elementos –el león amenazante en primer plano y la ciudad próspera en segundo– genera una tensión visual que invita a la reflexión. El león, tradicionalmente asociado con San Marcos Evangelista y símbolo de Venecia, parece aquí no ser un mero emblema heráldico, sino una figura cargada de significado más profundo. Podría interpretarse como una representación del poderío veneciano, pero también como una advertencia sobre los peligros que acechan a la ciudad, ya sean internos o externos. La expresión del león, lejos de transmitir serenidad y dominio, denota inquietud y posible vulnerabilidad.
La inclusión de elementos naturales en el ángulo inferior izquierdo –una planta con hojas exuberantes– introduce un contrapunto orgánico a la arquitectura monumental y al simbolismo religioso. Esta pequeña área verde podría representar la esperanza o la resistencia frente a las fuerzas que amenazan la ciudad, aunque su significado preciso permanece abierto a la interpretación.
La técnica pictórica es notable por el detalle en la representación de texturas: la pelambrera del león contrasta con la suavidad de los edificios y la ondulación del agua. El uso de la luz es sutil pero efectivo, creando una sensación de profundidad y atmósfera que contribuye a la complejidad general de la obra. En definitiva, se trata de un retrato no solo de un lugar físico, sino también de un estado anímico y una reflexión sobre el poder, la amenaza y la esperanza.