Frederick Leighton – The Death of Brunelleschi
Ubicación: Leighton House Museum, The Royal Borough of Kensington and Chelsea, London.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A ambos lados del enfermo se agolpan figuras masculinas, presumiblemente sus allegados o discípulos. Uno de ellos, vestido con ropas más suntuosas, inclina el rostro hacia el anciano en un gesto que sugiere consuelo y duelo. El otro, a su izquierda, parece observar la escena con una mezcla de tristeza y respeto. Sus posturas son tensas, cargadas de emoción reprimida.
En primer plano, una mujer joven, vestida con un atuendo delicado, se inclina sobre el lecho, ofreciendo una imagen de profunda aflicción. Su rostro está bañado por la luz, acentuando su expresión de dolor y desesperación. Un perro, fiel compañero del anciano, permanece a sus pies, como si comprendiera la gravedad del momento.
El fondo de la pintura es igualmente significativo. A través de un arco adornado con guirnaldas, se vislumbra una ciudadela o fortaleza, posiblemente Florencia, que se extiende hasta perderse en la distancia. La cúpula imponente domina el horizonte, sugiriendo una conexión entre la muerte del individuo y su legado arquitectónico. La luz que entra por el arco es intensa, creando un contraste dramático con las sombras que envuelven a los personajes.
El uso de la luz y la sombra contribuye a crear una atmósfera de misterio y solemnidad. La paleta de colores es rica y terrosa, dominada por tonos ocres, dorados y rojos, que refuerzan la sensación de gravedad y trascendencia.
Subyace en esta representación una reflexión sobre la fragilidad de la vida, el paso del tiempo y la importancia del legado. El anciano, aunque al borde de la muerte, parece trascender su condición física a través de la conexión con su entorno arquitectónico y la presencia de sus seres queridos. La escena evoca un sentimiento de pérdida, pero también de admiración por una vida dedicada al arte y al conocimiento. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía social y emocional, donde el anciano ocupa el lugar central como figura de autoridad y respeto. El perro, símbolo de lealtad y compañía, añade una dimensión conmovedora a la escena.