Jan Dirksz Both – Street scene near Roman ruins
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
Comentarios: 3 Ответы
ухх, а сечас это центр Рима
Вообще-то это район Палатино и там сейчас также руины
Если не ошибаюсь, Колизей начали разбирать как раз со стороны Палатино, значит это вид с горы над станцией метро или за форумом, там сейчас дома.
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, un grupo heterogéneo de figuras humanas ocupa el espacio. Parecen ser viajeros o comerciantes ambulantes, reunidos alrededor de una especie de puesto improvisado. La vestimenta es variada y modesta, indicando un estrato social bajo. Un hombre, arrodillado, examina con atención algo que ha extraído del suelo; quizás busca objetos de valor entre los restos antiguos. Otro personaje, apoyado en un bastón, observa la escena con una expresión difícil de interpretar: ¿curiosidad? ¿indiferencia?
La luz juega un papel crucial en la composición. Un cielo nublado difumina los contornos y atenúa los colores, creando una atmósfera melancólica y contemplativa. Los rayos de sol que se filtran a través de las nubes iluminan selectivamente algunas áreas, resaltando la textura de las piedras antiguas y el rostro de algunos personajes.
La pintura plantea una reflexión sobre el paso del tiempo y la relación entre la civilización y su decadencia. Las ruinas, símbolos de un imperio desaparecido, contrastan con la vitalidad, aunque precaria, de los individuos que habitan en su sombra. El artista parece sugerir que la historia es un ciclo constante de auge y declive, y que incluso las mayores glorias están destinadas a desvanecerse. La presencia humana, diminuta frente a la inmensidad del pasado, subraya la fragilidad de la existencia individual y la fugacidad de los logros materiales. La escena evoca una sensación de nostalgia por un mundo perdido, pero también una aceptación resignada de la impermanencia. El encuentro entre lo grandioso y lo cotidiano genera una tensión visual que invita a la reflexión sobre el significado del progreso y la memoria colectiva.