Philadelphia Museum of Art – Amedeo Modigliani, Italian, 1884-1920 -- Portrait of a Polish Woman
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En el lienzo se presenta una figura femenina sentada, retratada de medio cuerpo y con un marcado énfasis en la verticalidad. La mujer exhibe una palidez notable en su rostro, contrastando con el cabello oscuro y peinado hacia atrás. Sus ojos, alargados y almendrados, miran directamente al espectador, aunque con una expresión que sugiere introspección o melancolía.
La artista ha simplificado las formas faciales, reduciéndolas a líneas elegantes y volúmenes sutiles. El cuello es particularmente largo y estilizado, un rasgo distintivo en la representación de la figura. Los labios son finos y ligeramente entreabiertos, insinuando una quietud contenida.
El vestuario de la mujer se compone de un atuendo oscuro, posiblemente un vestido o abrigo, que envuelve su cuerpo. Un cuello blanco alto crea un contraste cromático con el resto de la indumentaria. Las manos están entrelazadas frente a ella, transmitiendo una sensación de recogimiento y vulnerabilidad.
El fondo es difuso y neutro, en tonos grises y ocres, lo cual concentra la atención del espectador en la figura central. La pincelada es suave y deliberada, con un uso limitado de texturas. Una banda vertical clara a la derecha sugiere una pared o marco, delimitando el espacio pictórico.
Subtextos potenciales:
La palidez de la piel y la mirada distante podrían aludir a un estado emocional complejo, como soledad, tristeza o anhelo. La simplificación formal de los rasgos faciales y la elongación del cuello sugieren una búsqueda de idealización o abstracción en la representación de la figura humana. El vestuario oscuro y las manos entrelazadas pueden simbolizar protección, reserva o incluso un sentimiento de aislamiento.
La composición general transmite una atmósfera de intimidad y reflexión, invitando al espectador a contemplar la psicología interna del personaje retratado. La ausencia de elementos distractores en el fondo refuerza esta sensación de concentración en la figura y su estado emocional. El uso de colores apagados y la pincelada suave contribuyen a crear un ambiente melancólico y evocador.