Philadelphia Museum of Art – Francisco José de Goya y Lucientes, Spanish, 1746-1828 -- The Seesaw
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta de colores es limitada, con tonos terrosos predominantes que acentúan la rusticidad del entorno y la sencillez de la vestimenta infantil. El amarillo brillante del atuendo de uno de los niños contrasta notablemente con la sobriedad de las prendas de los demás, atrayendo la atención hacia él y sugiriendo quizás una posición social diferente o un rasgo distintivo en su personalidad.
Las expresiones faciales de los niños son particularmente reveladoras. Uno de ellos, sentado a la izquierda, levanta sus brazos en señal de júbilo o sorpresa, mientras que otro, también sentado, muestra una expresión de tristeza o frustración, con el rostro oculto entre las manos. El niño suspendido en el aire irradia un semblante de desafío y alegría desinhibida, casi desafiando la gravedad. La figura del niño parcialmente visible parece observar la escena con cierta indiferencia o resignación.
Más allá de la representación literal del juego infantil, esta pintura plantea interrogantes sobre la naturaleza humana, la desigualdad social y las emociones contradictorias que coexisten en el interior de cada individuo. El balancín, como símbolo de equilibrio y movimiento pendular, podría interpretarse como una metáfora de la vida misma, con sus altibajos, sus momentos de alegría y tristeza. La disparidad en las expresiones faciales sugiere una reflexión sobre la diversidad de experiencias y perspectivas que conforman la realidad social.
La atmósfera general es melancólica, a pesar de la aparente ligereza del tema. El paisaje desolado y la iluminación tenue contribuyen a crear un sentimiento de introspección y nostalgia, invitando al espectador a contemplar las complejidades de la condición humana más allá de la superficie visible. La obra parece sugerir que incluso en los momentos más inocentes y despreocupados, como el juego infantil, se pueden encontrar ecos de sufrimiento, desigualdad y la inevitable transitoriedad de la existencia.