Philadelphia Museum of Art – Honoré Daumier, French, 1808-1879 -- The Imaginary Illness
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A su lado, una figura masculina, presumiblemente un médico o cuidador, se inclina hacia el paciente con una actitud ambigua. Su rostro está caricaturizado, exagerando los rasgos hasta el punto de la burla, lo que sugiere una falta de genuino interés o incluso una cierta indiferencia ante el sufrimiento del enfermo. La vestimenta formal y el gesto de examinar la mano del paciente refuerzan su papel profesional, pero la expresión facial socava cualquier apariencia de compasión.
En segundo plano, a la izquierda, se distingue otra figura masculina, igualmente caricaturizada, que observa la escena con una mirada inquisitiva o quizás burlona. Su posición sugiere una distancia emocional y un juicio silencioso sobre lo que está ocurriendo.
Dos retratos ovalados en las paredes contribuyen a la atmósfera de artificialidad y formalismo. La iluminación es escasa y desigual, concentrándose en los rostros de los personajes principales, mientras que el resto del espacio se sume en la oscuridad. Esta técnica acentúa la sensación de claustrofobia y de aislamiento emocional.
El autor parece explorar temas como la hipocresía médica, la superficialidad de las relaciones humanas y la fragilidad de la condición humana frente a la enfermedad y la muerte. La caricaturización de los personajes sugiere una crítica social mordaz, posiblemente dirigida a las instituciones médicas o a la burguesía de la época. La ambigüedad del estado del paciente –¿es su enfermedad real o imaginaria?– introduce un elemento de duda que invita a cuestionar la naturaleza misma de la percepción y el diagnóstico. La escena evoca una sensación de desconfianza y de alienación, donde la empatía parece ausente y la comunicación se ve obstaculizada por las convenciones sociales y los prejuicios personales.