William Redmore Bigg – The Severe Steward, or Unfortunate Tenant
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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En el centro, una figura masculina de aspecto más refinado, vestido con un abrigo claro y con un gesto de sorpresa o consternación en el rostro, se destaca por su atuendo contrastante. Su posición sugiere que es el protagonista de este evento adverso; quizás un administrador o propietario despedido. Detrás de él, otro hombre, enfundado en una túnica roja, parece observar la escena con una mezcla de curiosidad y condescendencia.
La parte derecha del cuadro está dominada por mujeres y niños, quienes expresan su dolor a través de gestos de llanto, desesperación y súplica. Una mujer, vestida con un sencillo vestido marrón, se cubre el rostro con las manos en señal de desconsuelo. Una niña pequeña, arrodillada sobre la tierra, parece implorar clemencia o consuelo. La presencia de otras mujeres y niños sugiere una familia desamparada, enfrentando la pérdida de su hogar o sustento.
La composición es dinámica; el movimiento se transmite a través de las figuras que avanzan y gesticulan, creando una sensación de tensión e inestabilidad. El uso del color es significativo: los tonos terrosos y apagados predominan en la vestimenta de los personajes humildes, mientras que el hombre con abrigo claro destaca por su palidez, acentuando su diferencia social. La luz, aunque difusa, ilumina principalmente a las figuras centrales, enfocando la atención en su sufrimiento.
Subyacentemente, esta pintura parece explorar temas como la injusticia social, la pérdida de propiedad y la vulnerabilidad humana ante el poder económico. La disparidad entre los hombres vestidos con ropas humildes y el hombre de abrigo sugiere una relación de dependencia o explotación. La angustia palpable en los rostros de las mujeres y niños evoca la fragilidad de la vida rural y la precariedad de su existencia. El paisaje, aunque bucólico, se convierte en un telón de fondo melancólico para esta escena de despojo y desesperación. Se intuye una historia de expulsión o desahucio, donde el individuo es reducido a la miseria por fuerzas externas e ineludibles.