Carl Larsson – El castigo 1894-96
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El foco central es un niño sentado sobre una silla, con la mirada fija en un libro que sostiene entre sus manos. Su postura denota abatimiento; los hombros caídos, la cabeza ligeramente inclinada, transmiten una profunda tristeza o resignación. La ropa que viste, aunque elegante, no logra disipar la impresión de aislamiento y vulnerabilidad que emana de su figura.
La composición es meticulosa. El artista distribuyó cuidadosamente diversos elementos decorativos: cuadros colgados en las paredes, un reloj de pie en la esquina izquierda, una chimenea ornamentada a la derecha. Cada uno de estos objetos parece tener una función simbólica. Los cuadros, con sus imágenes fragmentadas y ambiguas, podrían representar recuerdos o aspiraciones frustradas. El reloj, detenido en el tiempo, alude a la suspensión del presente, a un momento de pausa forzada. La chimenea, aunque ricamente decorada, no ofrece calor aparente; su belleza es fría e inalcanzable.
La puerta, ubicada en el centro de la composición, se presenta como un elemento crucial. Sus paneles están adornados con ilustraciones que parecen narrar una historia propia: figuras humanas estilizadas, motivos florales y elementos simbólicos que podrían interpretarse como alegorías del castigo o la pérdida. La puerta cerrada sugiere una barrera, una imposibilidad de escapar a esa situación emocionalmente dolorosa.
El suelo, cubierto por un tapete rayado, introduce una nota de contraste con el resto de la decoración. Sus líneas horizontales crean una sensación de orden y estabilidad, pero también pueden interpretarse como una representación visual de las limitaciones impuestas al niño.
En general, esta obra transmite una profunda reflexión sobre la infancia, la pérdida, el castigo y la soledad. El artista no recurre a gestos dramáticos o expresiones exageradas; más bien, utiliza un lenguaje sutil y evocador para crear una atmósfera de melancolía contenida que invita al espectador a la introspección y a la empatía con el personaje central. La escena se presenta como una metáfora visual de la fragilidad humana frente a las adversidades de la vida.