Carl Larsson – The Entry of King Gustav Vasa of Sweden into Stockholm, 1523
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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En el primer plano, un hombre a caballo, ataviado con armadura y montado sobre un corcel blanco, es conducido por dos figuras que lo guían con riendas. Su postura es regia, aunque no ostentosa; irradia una dignidad contenida más que exuberancia. La palidez de su vestimenta contrasta con los colores más terrosos del entorno, atrayendo la atención hacia él como figura central.
A ambos lados de esta figura principal, se agolpan numerosos personajes vestidos con ropas ceremoniales y uniformes militares. A la izquierda, un grupo de hombres en túnicas oscuras observa la entrada, algunos con expresiones solemnes, otros mostrando una mezcla de curiosidad y respeto. La presencia de objetos colgantes –posiblemente símbolos o trofeos– refuerza la atmósfera festiva y conmemorativa. A la derecha, soldados armados custodian el espacio, asegurando la seguridad del visitante real.
El fondo revela un paisaje urbano delimitado por muros de piedra y torres defensivas. Se intuyen detalles arquitectónicos que sugieren una ciudad medieval en proceso de transformación. La luz, aunque difusa, ilumina selectivamente a los personajes principales, creando un efecto de dramatismo y resaltando su importancia dentro del contexto general.
La pintura transmite una sensación de legitimidad y poderío. El hombre a caballo no es presentado como un conquistador triunfante, sino más bien como un gobernante que regresa a su pueblo, recibido con honores y solemnidad. La multitud reunida simboliza la aceptación y el apoyo popular. El uso del blanco en la vestimenta del personaje central podría aludir a pureza o divinidad, reforzando así su autoridad moral y política.
Subyace una tensión entre la pompa de la ceremonia y la austeridad del entorno urbano fortificado. Esto sugiere un momento histórico crucial, posiblemente el establecimiento de un nuevo orden político tras un período de conflicto o inestabilidad. La escena no es simplemente una celebración, sino también una declaración de poder y una reafirmación de la soberanía. El detalle de los soldados armados en segundo plano insinúa que esta entrada triunfal se produce bajo la sombra de potenciales amenazas o desafíos futuros.