Carl Larsson – A Swedish Fairy Tale
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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En el centro, la estructura vertical y dorada domina la escena. Esta columna, con una iconografía grotesca y animalística, parece emerger del plano pictórico, desafiando la perspectiva tradicional. Las figuras esculpidas en su superficie sugieren una bestialidad contenida, un caos primordial que amenaza con irrumpir en el orden establecido. El dorado intenso de la columna le confiere un aura mítica, casi divina, pero a la vez inquietante.
Finalmente, a la derecha, un joven, vestido con ropas más modestas, se presenta como una figura de transición. Su mirada dirigida hacia abajo y su postura ligeramente encorvada sugieren humildad o quizás incertidumbre. En sus manos sostiene lo que parece ser un instrumento musical, posiblemente una flauta, cuyo sonido podría simbolizar la esperanza, el arte o incluso la capacidad de apaciguar a las fuerzas representadas en la columna central.
La disposición de los personajes y elementos sugiere una narrativa fragmentada, donde cada panel representa un momento crucial dentro de un relato más amplio. La princesa encarna la realeza y su posible fragilidad; la columna dorada simboliza el caos subyacente o las pruebas que deben superarse; y el joven podría representar la redención, la armonía o la capacidad de confrontar lo desconocido.
El uso del color es igualmente significativo. El rojo intenso en el vestido de la princesa contrasta con los tonos más apagados de la figura a la derecha, creando una jerarquía visual. El dorado omnipresente en la columna central irradia un aura de misterio y poder, mientras que los fondos oscuros contribuyen a crear una atmósfera de ensueño y ambigüedad.
En general, esta obra parece explorar temas como el poder, la fragilidad, el caos y la esperanza, invitando al espectador a reflexionar sobre la naturaleza humana y su relación con lo sobrenatural. La ausencia de un contexto narrativo explícito permite múltiples interpretaciones, convirtiendo la pintura en una invitación a la introspección y a la imaginación.