Andrea Mantegna – The Resurrection
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La figura principal, situada en la parte alta, irradia luz y vitalidad. Su postura es de triunfo, con un brazo extendido hacia arriba y el otro apoyado sobre un pedestal que lo eleva por encima del resto de los personajes. El gesto parece indicar una ofrenda o bendición, reforzando su condición de salvador. La anatomía es cuidada, aunque ligeramente idealizada, siguiendo las convenciones estéticas de la época.
En el primer plano, se agrupan varias figuras humanas que expresan asombro y temor ante lo ocurrido. Uno de ellos, arrodillado con los brazos extendidos, parece prostrarse en señal de adoración o sumisión. Otro personaje, tendido en el suelo, muestra una expresión de sorpresa y confusión, mientras que un tercero se esconde detrás de él, como si intentara protegerse del evento sobrenatural. La disposición de estos personajes contribuye a generar una sensación de dinamismo y movimiento en la composición.
El tratamiento de la luz juega un papel fundamental en la obra. La iluminación proviene principalmente de arriba, resaltando la figura central y creando fuertes contrastes con las zonas más oscuras del primer plano. Esta técnica acentúa el dramatismo de la escena y dirige la atención del espectador hacia los puntos clave de la composición.
El paisaje que se vislumbra al fondo, con su vegetación exuberante y sus suaves ondulaciones, contrasta con la frialdad y solidez del peñón rocoso, sugiriendo una transición entre el mundo terrenal y un plano superior, espiritual. La presencia de palmeras en el horizonte añade un toque exótico a la escena.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la fe, la redención y el poder divino. La reacción de los personajes ante lo ocurrido sugiere la capacidad del ser humano para experimentar asombro y temor ante lo trascendental. El uso de símbolos religiosos, aunque no explícitos, refuerza la carga espiritual de la escena. La monumentalidad de la composición transmite una sensación de grandeza y eternidad, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre el misterio de la vida y la muerte.