Andrea Mantegna – Adoration of the Shepherds (1450-1451)
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A la izquierda, un hombre mayor, ataviado con una túnica amarilla, se encuentra reclinado, mostrando una expresión serena y contemplativa. Su postura sugiere humildad y veneración. Frente a él, y en el centro de la composición, los pastores se arrodillan, gesticulando con las manos alzado hacia el rostro, como si expresaran asombro o súplica. La disposición de sus cuerpos transmite una sensación de movimiento y dinamismo, contrastando con la quietud de la figura central.
El paisaje que sirve de telón de fondo es igualmente significativo. Se distingue un terreno ondulado, salpicado de árboles frutales cargados de frutos maduros –manzanas, presumiblemente–, lo cual podría simbolizar abundancia y prosperidad. Una formación rocosa imponente domina la parte derecha del cuadro, creando una sensación de profundidad y perspectiva. La luz, que parece provenir de un punto exterior al plano pictórico, ilumina selectivamente a los personajes principales, acentuando su importancia dentro de la narrativa.
La paleta cromática es rica en tonos cálidos –amarillos, ocres, dorados– que contrastan con el azul vibrante de las vestimentas de la figura femenina. Esta contraposición contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y misterio. El uso del claroscuro, aunque no tan marcado como en obras posteriores, ayuda a modelar las figuras y a darles volumen.
En cuanto a los subtextos, se puede interpretar esta escena como una representación de la humildad y la divinidad. La sencillez del entorno contrasta con la magnificencia de la figura central, sugiriendo que lo sagrado puede encontrarse en los lugares más inesperados. La veneración mostrada por los pastores enfatiza la universalidad del mensaje religioso: incluso aquellos considerados marginados o humildes pueden acceder a la gracia divina. La presencia de los frutos maduros podría aludir a la promesa de redención y abundancia espiritual que el nacimiento representa. El paisaje, con su combinación de elementos naturales y arquitectónicos, sugiere una conexión entre lo terrenal y lo celestial.