Andrea Mantegna – The holy family with St John
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A la izquierda, un niño vestido con ropas anaranjadas sostiene lo que parece ser una fruta, posiblemente una manzana o pera, ofreciéndola a la figura central. Su expresión es seria y contemplativa, casi melancólica, con unos ojos grandes y penetrantes que sugieren una sensibilidad precoz.
La figura principal, un niño desnudo, se presenta de frente, con una postura ligeramente tensa. La delicadeza en el tratamiento de su piel, con sus sutiles tonalidades rosadas y blancas, contrasta con la severidad del entorno. Su mirada es directa e intensa, transmitiendo una sensación de vulnerabilidad y fortaleza a la vez.
A su derecha, un hombre de rostro curtido y barba canosa observa al niño central con una expresión ambivalente; hay en ella una mezcla de ternura paternal y preocupación contenida. La luz incide sobre sus facciones, revelando las arrugas que marcan el paso del tiempo y la experiencia vivida. Una mujer, parcialmente visible, se encuentra a medio lado, su rostro inclinado hacia abajo, con un gesto que podría interpretarse como reflexión o tristeza.
La disposición de los personajes sugiere una relación íntima y compleja. La proximidad física entre ellos no implica necesariamente armonía; más bien, insinúa una tensión subyacente, una carga emocional palpable en el ambiente. El uso del espacio es limitado, lo que intensifica la sensación de claustrofobia y cercanía.
La presencia de la vegetación, con sus frutos rojos dispersos, podría interpretarse como un símbolo de abundancia o tentación, introduciendo una dimensión alegórica a la escena. La fruta ofrecida por el niño de la izquierda, en particular, evoca posibles asociaciones con narrativas bíblicas y temas de sacrificio o redención.
En general, la pintura transmite una atmósfera de introspección y melancolía, invitando al espectador a reflexionar sobre las relaciones humanas, el paso del tiempo y los misterios de la existencia. La técnica pictórica se caracteriza por un realismo detallado en la representación de las figuras, combinado con una sensibilidad emocional que impregna toda la composición.