Andrea Mantegna – San Bernardino of Siena
Ubicación: Academy Carrara (Accademia Carrara), Bergamo.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La iluminación es desigual; se concentra en el rostro y parte superior del hábito, dejando las zonas inferiores sumidas en una penumbra que sugiere introspección y humildad. La piel, meticulosamente representada, revela los signos del envejecimiento: arrugas marcadas alrededor de los ojos y la boca, un testimonio silencioso de una vida dedicada a la contemplación y al servicio. La expresión es serena, casi melancólica; los ojos, dirigidos hacia abajo, transmiten una sensación de recogimiento y profunda reflexión.
Un halo dorado, sutilmente delineado, rodea la cabeza del retratado, indicando su naturaleza sagrada o beatífica. Su presencia no es ostentosa, sino que se integra armónicamente con el conjunto, reforzando la idea de santidad sin recurrir a elementos grandilocuentes.
El gesto de las manos, una en el pecho y otra sosteniendo un objeto oscuro (posiblemente un libro o un pequeño relicario), sugiere devoción y conocimiento. La postura general es rígida, formal, propia de los retratos religiosos del periodo, pero la atención al detalle en la representación de la textura de las telas y la minuciosidad con que se ha plasmado el rostro humano sugieren una búsqueda de realismo dentro de un marco iconográfico tradicional.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la fe, la penitencia, la sabiduría adquirida a través del sufrimiento y la conexión entre lo terrenal y lo divino. La ausencia casi total de elementos decorativos o narrativos refuerza la idea de una contemplación silenciosa y personal, invitando al espectador a meditar sobre el significado de la vida y la trascendencia espiritual. El uso limitado de color contribuye a crear una atmósfera de austeridad y devoción, enfatizando la importancia del espíritu por encima de lo material.