Frederick William Davis – The Curfew Tolls The Knell of the Parting Day
Ubicación: Private Collection
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En primer plano, tres figuras principales se destacan. Una anciana, con un rostro surcado por las arrugas y vestida con ropas modestas, reposa recostada sobre el pilar, su expresión denotando cansancio y resignación. A su lado, un hombre de edad avanzada, apoyado en un bastón, parece contemplar la distancia con una mirada sombría; su postura encorvada sugiere el peso de los años y quizás, también, de alguna pena personal. Un joven, ataviado con ropas más coloridas y una actitud relajada, se recuesta contra el mismo pilar, observando a los demás con una expresión ambivalente que oscila entre la indiferencia y la curiosidad.
El fondo revela un pequeño poblado, con sus tejados rojizos y su iglesia alzada como símbolo de fe o comunidad. Un grupo de personas, algunas vestidas con ropas sencillas y otras portando arcos, se encuentra en segundo plano; su presencia sugiere una actividad cotidiana interrumpida por el momento contemplativo que se desarrolla en primer plano. La inclusión de los arcos podría indicar un contexto histórico específico, quizás relacionado con la vigilancia o defensa del lugar.
La paleta cromática es dominada por tonos cálidos – ocres, dorados y marrones – que contribuyen a la atmósfera melancólica y nostálgica. El uso sutil de las sombras acentúa el dramatismo de la escena y define los volúmenes de las figuras.
Subtextualmente, esta pintura parece explorar temas como el paso del tiempo, la pérdida, la memoria y la conexión entre generaciones. La presencia del anciano y la anciana sugiere una reflexión sobre la fragilidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. El joven, con su actitud aparentemente despreocupada, podría representar la juventud que ignora o evita confrontar las realidades más duras de la existencia. El pilar central, como símbolo de permanencia y tradición, contrasta con la transitoriedad de la vida humana. La escena evoca una sensación de quietud y contemplación, invitando al espectador a reflexionar sobre su propia mortalidad y el significado del tiempo que pasa.