Leon Augustin Lhermitte – Les Glaneuses 1898
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Aquí se observa una escena rural de evidente labor agrícola. El espacio está dominado por un campo de trigo maduro, con tonalidades cálidas que sugieren la luz del sol y el final del verano o principios del otoño. En primer plano, tres mujeres están inclinadas sobre el suelo, recogiendo los restos de la cosecha. Sus posturas reflejan una fatiga palpable; sus cuerpos se arquean bajo el peso de su tarea. La primera mujer, a la izquierda, viste un vestido oscuro y un pañuelo azul que le cubre parcialmente la cabeza. La segunda, en el centro, lleva un vestido blanco desgastado y también está agachada, concentrada en su búsqueda. A su derecha, una tercera figura se inclina con similar diligencia.
El fondo presenta una construcción rural de aspecto tosco: una casa con tejados rojos y una estructura circular cubierta de paja que podría ser un hórreo o granero. La presencia de montones de heno a la derecha del campo refuerza la idea de una comunidad campesina dedicada al trabajo manual. Se intuyen otras figuras humanas en la distancia, aunque su función dentro de la escena no es clara.
El autor ha empleado una paleta de colores terrosos y apagados que contribuyen a crear una atmósfera de austeridad y sencillez. La luz, aunque brillante, no suaviza las líneas duras del trabajo; más bien, acentúa el relieve de los cuerpos inclinados y la textura rugosa del campo.
Subyace en esta representación una reflexión sobre la pobreza y la desigualdad social. Las mujeres que se ven recogiendo lo que queda tras la cosecha son probablemente glaneuses, personas que dependen de los restos abandonados por otros para sobrevivir. La escena, aunque aparentemente idílica en su descripción del paisaje rural, revela una realidad más dura: la lucha diaria por la subsistencia y la dependencia de la caridad o de la generosidad ajena. La disposición de las figuras, con sus espaldas parcialmente volteadas hacia el espectador, sugiere una cierta distancia, un aislamiento que refuerza la sensación de vulnerabilidad y marginalidad social. La monumentalidad del campo, en contraste con la fragilidad de las mujeres que lo trabajan, enfatiza aún más esta disparidad. La obra invita a considerar las condiciones de vida de los sectores más desfavorecidos de la sociedad rural y plantea interrogantes sobre la justicia y la equidad.