Goya y Lucientes, Francisco Jose de – The countess del Carpio, marquesa de la Solana (Maria Rita Barrenechea, 1757-1795) Painted ca. 1795, the year of her death. Canvas, 181 x 122 cm R.F. 1942-23 Part 3 Louvre
Part 3 Louvre – Goya y Lucientes, Francisco Jose de -- The countess del Carpio, marquesa de la Solana (Maria Rita Barrenechea, 1757-1795) Painted ca. 1795, the year of her death. Canvas, 181 x 122 cm R.F. 1942-23
Aquí se observa un retrato de una mujer de alta alcurnia, ejecutado con una técnica que sugiere una transición hacia el realismo. La figura ocupa casi la totalidad del lienzo, presentándose de frente y ligeramente girada a la izquierda, lo que permite apreciar su perfil y actitud. La composición es vertical, acentuando la elegancia y la dignidad de la retratada. El vestuario resulta fundamental para comprender el mensaje de la obra. La mujer porta un vestido de corte sobrio, en tonos oscuros, posiblemente azul marino o negro, con una falda amplia que se abre al caminar, revelando detalles del encaje inferior. Sobre este vestido, se aprecia un chal de gasa translúcida, que envuelve sus hombros y cuello, creando un efecto etéreo y delicado. Un pequeño ramo de flores rosadas adorna su cabello, aportando una nota de color y frescura a la composición. En su mano derecha sostiene un abanico cerrado, gesto que denota refinamiento y control. La iluminación es suave y difusa, sin contrastes marcados. El rostro de la retratada se ilumina con una luz tenue, resaltando sus facciones: ojos grandes y expresivos, labios finos y una mirada ligeramente melancólica. La piel presenta un tono pálido, propio de la nobleza de la época. El fondo es oscuro y neutro, casi monocromático, lo que concentra la atención del espectador en la figura principal. Más allá de la representación literal, el retrato sugiere una serie de subtextos relacionados con el estatus social y la personalidad de la retratada. La sobriedad del vestuario, junto con la postura erguida y la mirada serena, transmiten un sentido de decoro y compostura. El chal de gasa, a pesar de su ligereza, sugiere una cierta fragilidad o vulnerabilidad subyacente. El abanico, símbolo de coquetería y distinción, se mantiene cerrado, lo que podría interpretarse como una reserva o introspección. La técnica pictórica, con sus pinceladas rápidas y su tratamiento ligeramente impreciso de los detalles, anticipa las innovaciones estilísticas que caracterizarán la obra posterior del artista. Se percibe un interés por captar no solo la apariencia física de la retratada, sino también su carácter y estado anímico. La atmósfera general es de elegancia contenida, marcada por una sutil melancolía que invita a la reflexión sobre el paso del tiempo y la fugacidad de la vida.
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Goya y Lucientes, Francisco Jose de -- The countess del Carpio, marquesa de la Solana (Maria Rita Barrenechea, 1757-1795) Painted ca. 1795, the year of her death. Canvas, 181 x 122 cm R.F. 1942-23 — Part 3 Louvre
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El vestuario resulta fundamental para comprender el mensaje de la obra. La mujer porta un vestido de corte sobrio, en tonos oscuros, posiblemente azul marino o negro, con una falda amplia que se abre al caminar, revelando detalles del encaje inferior. Sobre este vestido, se aprecia un chal de gasa translúcida, que envuelve sus hombros y cuello, creando un efecto etéreo y delicado. Un pequeño ramo de flores rosadas adorna su cabello, aportando una nota de color y frescura a la composición. En su mano derecha sostiene un abanico cerrado, gesto que denota refinamiento y control.
La iluminación es suave y difusa, sin contrastes marcados. El rostro de la retratada se ilumina con una luz tenue, resaltando sus facciones: ojos grandes y expresivos, labios finos y una mirada ligeramente melancólica. La piel presenta un tono pálido, propio de la nobleza de la época. El fondo es oscuro y neutro, casi monocromático, lo que concentra la atención del espectador en la figura principal.
Más allá de la representación literal, el retrato sugiere una serie de subtextos relacionados con el estatus social y la personalidad de la retratada. La sobriedad del vestuario, junto con la postura erguida y la mirada serena, transmiten un sentido de decoro y compostura. El chal de gasa, a pesar de su ligereza, sugiere una cierta fragilidad o vulnerabilidad subyacente. El abanico, símbolo de coquetería y distinción, se mantiene cerrado, lo que podría interpretarse como una reserva o introspección.
La técnica pictórica, con sus pinceladas rápidas y su tratamiento ligeramente impreciso de los detalles, anticipa las innovaciones estilísticas que caracterizarán la obra posterior del artista. Se percibe un interés por captar no solo la apariencia física de la retratada, sino también su carácter y estado anímico. La atmósfera general es de elegancia contenida, marcada por una sutil melancolía que invita a la reflexión sobre el paso del tiempo y la fugacidad de la vida.