Part 3 Louvre – Attributed to Perugino -- Virgin and Child accompanied by two angels, Saint Rose and Saint Catherine of Alexandria
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A ambos lados de ella se ubican dos ángeles, vestidos con túnicas de colores vivos – púrpura y verde – que aportan dinamismo a la composición. Sus gestos son reverentes; uno sostiene una flor, posiblemente un símbolo de pureza o fragilidad, mientras que el otro parece ofrecer una plegaria silenciosa. A su vez, dos figuras femeninas adicionales se encuentran situadas en los extremos del grupo central. Una, ataviada con ropajes rojos y verdes, presenta una expresión solemne; la otra, vestida de púrpura, sostiene un objeto que podría interpretarse como un atributo religioso o personal.
El fondo es un paisaje difuminado, caracterizado por montañas lejanas y una atmósfera brumosa. Esta representación del espacio no busca la precisión geográfica, sino más bien crear una sensación de trascendencia y espiritualidad. La perspectiva es relativamente plana, lo que contribuye a la sensación de que los personajes están colocados en un escenario cuidadosamente diseñado.
La paleta cromática se caracteriza por el uso de colores ricos y vibrantes, típicos del Renacimiento italiano. El azul profundo de las vestimentas de la Virgen contrasta con los tonos cálidos de los ropajes de las otras figuras, creando una jerarquía visual que destaca su importancia central. La luz es uniforme y difusa, lo que contribuye a la atmósfera de serenidad y devoción que impregna la escena.
En cuanto a subtextos, se puede inferir un mensaje de protección divina y santidad maternal. La presencia de los ángeles sugiere una conexión entre el mundo terrenal y el celestial, mientras que las figuras femeninas adicionales podrían representar virtudes o intercesoras ante lo divino. El paisaje brumoso en el fondo evoca la idea de un reino espiritual más allá del alcance inmediato de la experiencia humana. En general, la obra transmite una sensación de paz, devoción y belleza idealizada, características propias del arte religioso de la época.