François Eisen – The King Drinking
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El foco principal recae sobre un hombre vestido con ropas sencillas pero de buena calidad – un chaleco azul adornado y pantalones bombachos rojos – quien parece ser el anfitrión o figura central del encuentro. Está sentado en un taburete, levantando una taza a su boca, mientras que los demás personajes lo observan con expresiones variadas: curiosidad, alegría, expectación e incluso burla. La disposición de las figuras es dinámica y asimétrica, sugiriendo movimiento y conversación animada.
En la mesa se aprecia una comida modesta pero abundante, consistente en platos de carne o guiso que se sirven en jarras de cerámica. Una mujer, probablemente la cocinera, está inclinada sobre un caldero cercano al fuego, mientras que varios niños corretean alrededor, algunos jugando con un perro pequeño. La presencia del perro, tanto el pequeño como el más grande a los pies de la mesa, añade una nota de familiaridad y cotidianidad a la escena.
La composición incluye personajes secundarios que enriquecen la narrativa. Un hombre disfrazado de bufón o arlequín se encuentra en un segundo plano, observando con una sonrisa pícara, lo que sugiere un ambiente festivo o incluso una celebración informal. En la pared, se vislumbra un pequeño cuadro, cuya iconografía es difícil de discernir debido a la penumbra, pero podría aludir a una devoción religiosa o a un elemento decorativo significativo para los habitantes del lugar.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la hospitalidad, la comunidad y el disfrute de las cosas simples de la vida. La figura central, con su atuendo que sugiere cierta posición social, podría representar a alguien que, a pesar de sus privilegios, se mezcla con la gente común en un ambiente relajado y sin formalidades. La presencia del disfraz y los gestos exagerados sugieren una atmósfera de juego y camaradería, donde las jerarquías sociales se diluyen momentáneamente. La escena evoca una sensación de calidez humana y conexión social, a pesar de las condiciones modestas del entorno. El contraste entre la riqueza implícita en el chaleco del hombre central y la sencillez del resto de los elementos refuerza la idea de una celebración inclusiva que trasciende las diferencias sociales.