Joseph Stella – img491
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En la base de esta estructura, se despliega una vegetación exuberante, representada con pinceladas rápidas y nerviosas. Las hojas, de un tono verdoso amarillento, parecen extenderse hacia el espectador, creando una sensación de movimiento y vitalidad en contraste con la solidez del elemento central. De este conjunto vegetal emergen dos figuras antropomorfas, delicadamente delineadas y vestidas con ropajes que sugieren una naturaleza etérea o espiritual. Sus rostros son difíciles de discernir, pero su postura transmite una sensación de contemplación o reverencia hacia el objeto vertical.
Un elemento crucial en la composición es la presencia de un círculo luminoso, situado a la derecha del ciprés. Este disco circular irradia una luz suave y difusa que ilumina parcialmente la estructura central y proyecta sombras sutiles sobre el terreno. La posición estratégica del círculo sugiere una fuente de iluminación divina o trascendental, otorgando al conjunto una atmósfera mística y simbólica.
El suelo, representado en tonos terrosos rojizos, se extiende horizontalmente a lo largo de la parte inferior de la pintura. Su color oscuro contrasta con el cielo azulado, acentuando aún más la verticalidad del ciprés y la luminosidad del círculo. Una línea blanca, fina y serpenteante, emerge desde la base del ciprés y se pierde en el espacio, añadiendo un elemento de misterio e indefinición a la escena.
La pintura evoca una serie de subtextos relacionados con la espiritualidad, la naturaleza y la búsqueda de trascendencia. El ciprés, tradicionalmente asociado con los cementerios y el duelo, aquí adquiere una connotación más ambigua; podría representar tanto la muerte como la conexión entre lo terrenal y lo divino. Las figuras antropomorfas sugieren una relación íntima con este elemento central, posiblemente representando a seres humanos en busca de iluminación o guía espiritual. El círculo luminoso simboliza la esperanza, la revelación o la presencia divina. En conjunto, la obra transmite una sensación de melancolía contemplativa, invitando al espectador a reflexionar sobre los misterios de la existencia y la relación entre el individuo y lo trascendental.