Part 2 – Girolamo Romanino (c.1484-c.1566) - Salome with the Head of John the Baptist
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El objeto que sostiene, un plato plateado sobre el que descansa la cabeza cortada, se presenta con una crudeza impactante. Se aprecia la anatomía del hombre decapitado: los cabellos oscuros, la barba incipiente, la expresión petrificada en sus facciones. La sangre, aunque no representada de forma explícita, sugiere la violencia del acto.
A ambos lados de la figura central se encuentran dos personajes secundarios. A su izquierda, una mujer envuelta en un turbante observa la escena con una mirada sombría y expectante. Su presencia introduce una dimensión de complicidad o testigo silencioso. A la derecha, otro hombre, parcialmente oculto en las sombras, parece observar desde lejos, ataviado con un casco que sugiere una posición de autoridad o poder.
La iluminación juega un papel crucial en la construcción del ambiente. La luz focalizada sobre la figura femenina y el objeto macabro contrasta con la oscuridad que envuelve al resto de la composición, creando un efecto de relieve y acentuando el dramatismo de la escena. El fondo, sugerido por una arquitectura fragmentada y un cielo tormentoso, refuerza la sensación de opresión y fatalidad.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la culpa, la responsabilidad y las consecuencias de los actos violentos. La ambigüedad en la expresión de la mujer principal invita a la reflexión sobre su papel en el evento representado: ¿es una cómplice, una víctima o simplemente una observadora? La presencia de los personajes secundarios sugiere una red de relaciones complejas y un contexto social marcado por la intriga y el poder. La decapitación, como símbolo de muerte y sacrificio, podría interpretarse como una alegoría de la pérdida de la inocencia o la fragilidad de la vida humana. El uso del plateado en el plato añade una connotación de lujo y ostentación, contrastando con la brutalidad del acto representado, lo que sugiere una crítica a la corrupción moral y al abuso de poder.