Part 2 – Hugo van der Goes (c.1425-1482) - The Death of the Virgin
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Un grupo considerable de hombres, ataviados con túnicas de colores vivos –verdes, amarillos y ocres– se apiñan alrededor del lecho. Sus expresiones varían desde el dolor contenido hasta la angustia palpable; algunos gesticulan con las manos, otros inclinan sus cabezas en señal de duelo, mientras que uno parece ofrecer un recipiente pequeño, posiblemente conteniendo algún ungüento o ofrenda. La disposición de estos hombres no es uniforme: algunos se acercan a la figura central con reverencia, mientras que otros parecen observarla desde una distancia más prudente, creando una sensación de profundidad y movimiento en el conjunto.
La iluminación juega un papel crucial en la atmósfera general. Una luz tenue y difusa ilumina la escena, acentuando las líneas del rostro de la mujer yacente y proyectando sombras sobre los rostros de los hombres, intensificando su dramatismo. La arquitectura que rodea a la escena –con sus vigas de madera visible y cortinajes colgantes– contribuye a crear una sensación de intimidad y recogimiento.
En el primer plano, un rosario se encuentra abandonado sobre el suelo, un símbolo potente de la fe y la devoción, ahora interrumpida por la muerte. A los pies del lecho, se vislumbra un cofre cerrado, cuyo contenido permanece oculto a la vista, añadiendo una capa de misterio a la escena.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas universales como la mortalidad, el dolor y la fe. La representación realista de las emociones humanas –el llanto contenido, la desesperación silenciosa– sugiere una reflexión sobre la fragilidad de la existencia y la inevitabilidad del sufrimiento. El contraste entre la serenidad de la figura central y la angustia de los presentes podría interpretarse como una alusión a la trascendencia espiritual que supera las limitaciones terrenales. La presencia de un grupo numeroso de hombres, en lugar de mujeres, sugiere quizás una representación de la comunidad religiosa ante la pérdida de una figura venerada, o bien una reflexión sobre el papel del poder masculino en momentos de crisis y duelo. El cofre cerrado podría simbolizar secretos guardados, legados pendientes o incluso la incertidumbre que rodea a la muerte misma.