Part 2 – Francesco Squarcione (1397-1468) - Maria with the child
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La composición es notablemente frontal y simétrica, reforzando una sensación de solemnidad y devoción. La mujer está situada frente a un fondo dividido: a la izquierda, un paisaje brumoso que sugiere un horizonte distante, iluminado por una tenue luz; a la derecha, un telón rojo drapeado que crea una barrera visual y enfatiza la figura central. Un pequeño pedestal o repisa se extiende horizontalmente en la parte inferior de la obra, sobre el cual descansa una manzana, elemento simbólico con múltiples interpretaciones posibles, desde la tentación hasta la fertilidad y el conocimiento. A la izquierda, un candelabro apagado añade una nota de introspección y quietud.
El tratamiento de las figuras revela una estética que se aleja del naturalismo más refinado. Los volúmenes son sólidos y ligeramente estilizados, con una atención particular a los detalles anatómicos del niño, aunque estos no se presentan con la precisión científica de épocas posteriores. La paleta cromática es contenida: predominan los tonos oscuros del manto, el rojo intenso del telón y los dorados en las vestiduras del niño, creando un contraste que resalta su vulnerabilidad e inocencia.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de maternidad, protección divina y la relación entre lo terrenal y lo espiritual. La serenidad de la mujer contrasta con la desnudez y la dependencia del niño, sugiriendo una dualidad entre la fortaleza maternal y la fragilidad infantil. El paisaje brumoso al fondo podría interpretarse como un símbolo de esperanza o de un futuro incierto. La manzana, colocada estratégicamente en primer plano, invita a la reflexión sobre el pecado original, la redención y la naturaleza del bien y el mal. La ausencia de luz en el candelabro puede simbolizar una fe que requiere introspección y búsqueda personal. En general, la obra transmite un sentimiento de recogimiento y devoción, invitando al espectador a contemplar los misterios de la fe y la condición humana.