Part 2 – Jacob Cornelisz van Oostsanen (c.1470-1533) - Triptych of Saint Augustine
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En el panel izquierdo, una figura femenina destaca por su vestimenta azul, rica en pliegues y con una tonalidad sobria que contrasta con la luminosidad de su rostro. Sostiene en sus brazos a un niño pequeño, posiblemente un infante, al que ofrece un libro abierto. La postura es frontal, pero ligeramente girada hacia el espectador, invitando a la contemplación. El paisaje visible tras ella, aunque difuso, sugiere una ubicación rural o campestre.
El panel derecho presenta una figura femenina igualmente imponente, ataviada con un vestido carmesí de intenso color. En sus manos sostiene lo que parece ser una corona, mientras observa un libro abierto sobre su regazo. A sus pies, un hombre arrodillado, con gesto humilde y reverencial, le ofrece un plato o recipiente. El paisaje tras ella es más definido, mostrando un terreno ondulado con árboles dispersos bajo un cielo despejado.
La iluminación en ambos paneles es uniforme, aunque se aprecia una mayor claridad en los rostros de las figuras principales, enfatizando su importancia dentro de la escena. La paleta cromática es rica y contrastada: el azul del primer panel se opone al rojo del segundo, creando una tensión visual que podría simbolizar diferentes aspectos de la fe o virtudes.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la maternidad, la erudición y la devoción. La figura femenina en el panel izquierdo podría representar a una madre entregada a la educación religiosa de su hijo, mientras que la del panel derecho encarna la sabiduría divina y la humildad ante la autoridad espiritual. El hombre arrodillado sugiere un acto de ofrenda o sumisión, posiblemente simbolizando la relación entre el fiel y lo divino. La presencia constante del libro en ambas figuras subraya la importancia del conocimiento religioso como elemento central de su identidad y propósito. La composición, con sus dos paneles separados, podría aludir a una dualidad inherente a la experiencia humana: la tensión entre lo terrenal y lo celestial, la acción y la contemplación, el amor maternal y la sabiduría divina.