Eyvind Earle – Emerald Fog
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El paisaje se articula a través de capas horizontales superpuestas. En primer plano, un terreno ondulado, bañado por una luz dorada que contrasta con el verde predominante, alberga una profusión de formas arbóreas. Estas no son árboles reconocibles en su totalidad; sus siluetas están simplificadas hasta casi la abstracción, y se caracterizan por una repetición obsesiva de pequeñas esferas rojizas que sugieren frutos o quizás elementos decorativos. La disposición de estos elementos vegetales parece deliberadamente ordenada, creando un patrón rítmico que guía la mirada a través del espacio.
En segundo plano, las colinas se desvanecen en una neblina verdosa, intensificando la sensación de profundidad y distancia. La línea del horizonte es difusa, casi inexistente, lo que contribuye a la atmósfera etérea y a la dificultad para precisar la ubicación geográfica representada. El cielo, igualmente verde, se fragmenta en bandas horizontales, acentuando aún más la artificialidad de la escena.
La composición transmite una sensación de aislamiento y contemplación. La ausencia de figuras humanas o animales refuerza esta impresión, sugiriendo un espacio deshabitado, reservado para la introspección. El uso repetitivo de formas circulares, tanto en los frutos como en las bandas del cielo, podría interpretarse como una metáfora de la continuidad, el ciclo vital o incluso la repetición de patrones inherentes a la naturaleza y al tiempo.
La luz dorada que ilumina el primer plano introduce un elemento de calidez y esperanza en medio de la frialdad cromática general. Sin embargo, esta luz no es brillante ni radiante; se presenta como una suave iluminación que apenas penetra la densa niebla, lo que sugiere una promesa tenue, casi inalcanzable.
En definitiva, el autor ha creado un paisaje que trasciende la mera representación de la realidad para adentrarse en un territorio simbólico donde la naturaleza se transforma en un escenario para la reflexión y la evocación de emociones sutiles. La obra invita a la contemplación silenciosa y a una interpretación personal del significado subyacente.