Matthijs Bril – Judas Thaddeus Heals King Abgar with the Mandylion
Ubicación: Vatican Museums (fresco) (Musei Vaticani (murales)), Vatican.
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El plano principal muestra un paisaje urbano idealizado, posiblemente una ciudadela o fortaleza, situada en una llanura extensa. La arquitectura predominante es de estilo renacentista, con edificios de piedra bien proporcionados, torres elevadas y detalles decorativos clásicos. La perspectiva atmosférica difumina los elementos más distantes, sugiriendo profundidad y vastedad. Un grupo de figuras humanas se encuentra reunido frente a uno de los edificios; su interacción parece ser el foco central del relato visual. Uno de ellos, vestido con ropajes que denotan autoridad o nobleza, está extendiendo la mano hacia una imagen portateada por otro hombre. La imagen en sí misma es un lienzo rectangular, cuyo contenido permanece oculto al espectador, pero cuya importancia se deduce de la reverencia mostrada hacia él.
A ambos extremos del paisaje, dos figuras masculinas, representadas como putti o ángeles jóvenes, sostienen escudos decorados con motivos vegetales y elementos heráldicos. Su postura es activa, casi expectante, como si estuvieran participando en el evento que se desarrolla en la escena central. La paleta de colores es suave y armoniosa, dominada por tonos verdes, azules y ocres, que contribuyen a crear una atmósfera de serenidad y devoción.
Subtextualmente, la obra parece aludir a un episodio de sanación o revelación divina. La imagen portateada podría representar un objeto sagrado, posiblemente una reliquia o una iconografía religiosa. El gesto del hombre noble sugiere una súplica o una petición de ayuda espiritual. La arquitectura renacentista, con su énfasis en la armonía y el orden, puede simbolizar la divinidad y la perfección celestial. Los putti que sostienen los escudos podrían representar la fe y la esperanza, elementos esenciales para la comprensión del mensaje religioso subyacente. La composición general transmite una sensación de misterio y trascendencia, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre temas espirituales. El encuadre ornamental refuerza la idea de que el evento representado es de suma importancia y merece ser elevado por encima de lo mundano.