Ismael Smith – #29931
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En esta obra, el autor presenta a un individuo de pie, retratado en cuerpo entero sobre un fondo neutro y claro que carece de detalles contextuales. La figura viste un elegante traje oscuro, presumiblemente un esmoquin, complementado con una camisa blanca, pajarita y chaleco visible. Un pañuelo blanco asoma del bolsillo superior del pecho, añadiendo un toque de sofisticación.
La atención se dirige inmediatamente a la postura del personaje: erguida, casi desafiante, con una mano en la cadera y sosteniendo un bastón delgado en la otra. Esta actitud sugiere confianza, posiblemente incluso arrogancia o una cierta teatralidad. El rostro, aunque estilizado, denota rasgos andróginos; el cabello corto de color rojizo y las líneas faciales suaves difuminan los límites tradicionales de género.
La técnica pictórica se caracteriza por trazos rápidos y fluidos, con un uso limitado del sombreado que enfatiza la silueta y la forma sobre el volumen. La paleta cromática es restringida, dominada por tonos oscuros para el atuendo y contrastados por el blanco de los accesorios y la piel clara del rostro.
Subyacentemente, la pintura parece explorar temas relacionados con la identidad, la performatividad y las convenciones sociales. El vestuario masculino formal, combinado con la ambigüedad de género en el retrato, podría interpretarse como una crítica o una reflexión sobre los roles de género establecidos a principios del siglo XX. La presencia del bastón, un accesorio asociado tradicionalmente al poder y la autoridad, refuerza esta idea.
La firma en la esquina inferior derecha, junto con la indicación París y el año 1925, sitúa la obra en un contexto histórico específico: la vibrante escena artística parisina de los años veinte, conocida por su experimentación y ruptura con las normas tradicionales. La pintura podría ser una representación de la nueva libertad individual y la fluidez de las identidades emergentes en ese período.