Francis Hayman – Playing At Quadrille
Ubicación: Museums and Art Gallery, Birmingham.
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La iluminación es suave y difusa, creando una atmósfera íntima y relajada. Los colores predominantes son tonos pastel: rosas pálidos, azules suaves y blancos inmaculados, típicos de la moda femenina del siglo XVIII. La paleta contribuye a una sensación general de elegancia y refinamiento.
La disposición de los personajes es significativa. El hombre sentado a la izquierda parece ser el líder o anfitrión del juego, con una expresión concentrada mientras observa las cartas. A su lado, una mujer lo mira fijamente, posiblemente esperando su turno o analizando la situación. Otro caballero, ligeramente inclinado hacia adelante, participa activamente en el juego, mostrando un interés palpable. Una joven, sentada a su derecha, se muestra más distraída, con la mirada dirigida hacia otro punto del espacio.
La figura femenina de piel oscura, ubicada en el extremo derecho, es particularmente relevante. Su presencia introduce una complejidad social que merece atención. No participa directamente en el juego, sino que se dedica a servir, lo que sugiere un rol subordinado dentro de esta sociedad. La forma en que está representada – su postura, su vestimenta, la expresión serena en su rostro – invita a reflexionar sobre las dinámicas de poder y las jerarquías raciales presentes en la época. Su inclusión no es meramente decorativa; plantea interrogantes sobre la esclavitud, el colonialismo y la representación de personas de color en contextos domésticos europeos.
El interior, aunque elegantemente decorado con pilastras y un arco ornamentado, carece de detalles que permitan identificar una ubicación específica. Esto sugiere que el foco principal no es tanto el lugar sino más bien la interacción entre los personajes y las implicaciones sociales que se derivan de ella. La arquitectura sirve como telón de fondo para esta representación de la vida social aristocrática.
En resumen, la pintura ofrece un vistazo a un momento de ocio en una sociedad jerárquica, donde el juego no es solo entretenimiento sino también un escenario para exhibir estatus y poder. La presencia de la mujer afrodescendiente añade una capa de complejidad que desafía una lectura superficial y nos invita a considerar las tensiones sociales y raciales subyacentes a esta escena aparentemente idílica.