Francisco Jose De Goya y Lucientes – The Great He-Goat or Witches Sabbath, ca 1821-23, 140x4
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El plano general muestra a los individuos amontonados, formando una especie de círculo irregular. Predominan las tonalidades oscuras: marrones, grises y negros, que contribuyen a crear una sensación de inquietud y desasosiego. La paleta cromática es deliberadamente limitada, reforzando la impresión de un mundo oculto, alejado de la luz del día.
En el centro de la composición, se distingue una figura central imponente, vestida con ropas oscuras que le confieren una presencia dominante y amenazante. Esta figura parece ser el foco de atención de los demás participantes en la ceremonia, quienes exhiben expresiones variadas: desde la devoción hasta la extasis o incluso el terror.
Se perciben detalles inquietantes entre las figuras: rostros deformados por la mueca, gestos exagerados y una sensación general de descontrol. Algunas mujeres parecen estar realizando danzas frenéticas, mientras que otros individuos observan con ojos vidriosos. La representación es grotesca en algunos puntos, sugiriendo una pérdida de la razón o un trance inducido.
La composición no busca la belleza idealizada; más bien, se centra en capturar la crudeza y el lado oscuro de la naturaleza humana. El artista parece interesado en explorar temas como la superstición, la irracionalidad y los miedos primarios que acechan en las profundidades del inconsciente colectivo.
La disposición circular de las figuras sugiere una idea de comunidad o pertenencia, pero también puede interpretarse como un símbolo de encierro y opresión. El uso de la luz y la sombra crea una sensación de profundidad y misterio, invitando al espectador a adentrarse en este mundo perturbador y a cuestionar los límites entre la realidad y la fantasía. La obra evoca una atmósfera de pecado y transgresión, donde las normas sociales se suspenden y lo prohibido se celebra. La ausencia de un punto focal claro contribuye a la sensación de caos y desorientación que impregna la escena.