Nikolai Petrovich Bogdanov-Belsky – New Tale
Ubicación: National Art Museum of Belarus, Minsk (Нацыянальны мастацкі музей Рэспублікі Беларусь).
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Comentarios: 12 Ответы
Bueno, la vida de nuestros antepasados era bastante aburrida...
прекрасно
Rusia
Segunda mitad del siglo XIX
Nuevo cuento de hadas. 1891
Lienzo, óleo.
Museo Nacional de Arte de la República de Bielorrusia
Maravilloso. Fresco, claro. El verdadero arte siempre deleita.
Gracias a los realistas rusos por permitirnos echar un vistazo al pasado.
Creo que hay un detalle innecesario en la pintura, y ese es el niño rizado.
Sí, el niño de cabello negro debería ser reemplazado por un ruso.
нормально
En mi opinión, lo más bonito es una gatita adorable durmiendo sobre unos cuadernos.
¡Muchas gracias! ¡Una selección maravillosa de pinturas de Bogdanov-Belsky! El artista, que creció en el campo, representa en sus cuadros escenas vibrantes de la vida campesina. La paleta rica y saturada de los cuadros también es una influencia de la naturaleza, en aquella época aún no tocada por los problemas ambientales. Esta es mi opinión. ¡Gracias!
El famoso pintor ruso Nikolai Petrovich Bogdanov-Belsky escribió una historia única e increíblemente vívida en 1895. La obra se llama Cálculo mental, y en su versión completa Cálculo mental. En la escuela popular de S. A. Rachinsky.
La pintura está hecha al óleo sobre lienzo y representa una escuela rural del siglo XIX durante una clase de aritmética. Los escolares están resolviendo un ejemplo interesante y complejo. Están profundamente absortos en el pensamiento, buscando la solución correcta. Algunos piensan frente a la pizarra, otros se mantienen apartados e intentan relacionar los conocimientos que les ayudarán a resolver el problema. Los niños están completamente inmersos en la búsqueda de una respuesta a la pregunta planteada; quieren demostrarse a sí mismos y al mundo que son capaces de hacerlo.
Cerca está el maestro, cuyo prototipo es el propio Rachinsky, un famoso botánico y matemático. No es casualidad que la pintura tenga este título, ya que rinde homenaje al profesor de la Universidad de Moscú. En el lienzo se representan 11 niños y solo un niño susurra suavemente la respuesta al oído del maestro, posiblemente la correcta.
La pintura representa una clase rusa sencilla; los niños están vestidos con ropa campesina: sandalias, pantalones y camisas. Todo esto encaja armoniosamente en la trama, transmitiendo sutilmente al mundo el anhelo de conocimiento del pueblo ruso sencillo.
La cálida paleta de colores transmite la bondad y sencillez del pueblo ruso; aquí no hay envidia ni falsedad, no hay maldad ni odio; niños de diferentes familias con diferente nivel económico se han unido para encontrar una única solución correcta. Esto es lo que tanto falta en nuestra vida moderna, donde las personas están acostumbradas a vivir de manera diferente, sin tener en cuenta la opinión de los demás.
Nikolai Petrovich dedicó la pintura a su maestro, un gran genio de las matemáticas al que conocía y respetaba profundamente. Actualmente, la pintura se encuentra en Moscú, en la Galería Tretyakov; si están allí, no duden en admirar la obra del gran maestro.
¡Qué belleza!
No se puede comentar Por qué?
La composición se articula alrededor de este grupo infantil, con un marcado contraste entre su cercanía y la profundidad del espacio que los rodea. El niño lector, vestido con ropas claras, dirige su atención hacia el libro abierto sobre sus rodillas, mientras que los otros dos niños lo observan con interés. Uno de ellos, ataviado con una prenda roja que le confiere un punto focal visual, parece inclinado a escuchar atentamente la narración. La tercera figura, sentada más atrás y ligeramente apartada, muestra una expresión más contemplativa, casi melancólica.
La presencia del gato blanco, posado sobre un objeto en primer plano, introduce un elemento de cotidianidad y familiaridad al conjunto. El espacio interior se abre a través de una puerta entreabierta, donde se vislumbra la figura de un niño de pie, mirando hacia afuera. Esta silueta, ligeramente borrosa, sugiere una conexión con el mundo exterior, pero también una cierta distancia o aislamiento.
La pintura evoca una atmósfera de intimidad y recogimiento. El acto de leer, presentado como un momento compartido entre hermanos (o compañeros), parece ser una fuente de consuelo y entretenimiento en un entorno humilde. La ropa tendida al secado, el suelo de tierra, la sencillez del mobiliario: todos estos detalles contribuyen a crear una sensación de realismo y autenticidad.
Más allá de lo evidente, se pueden intuir subtextos relacionados con la infancia, la educación, la familia y la transmisión oral de historias. La figura del niño lector podría simbolizar el poder de la imaginación y el conocimiento para escapar de las limitaciones materiales. La puerta entreabierta, a su vez, sugiere una posibilidad de futuro, un anhelo por lo desconocido. En definitiva, la obra nos invita a reflexionar sobre la importancia de los pequeños momentos compartidos y la capacidad de encontrar belleza y significado en la vida cotidiana.