Marianne von Werefkin – Separate Room; Chambre Séparée
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La obra presenta una escena íntima y peculiarmente aislada. Se observa un espacio cerrado, posiblemente un comedor o alcoba privada, definido por paredes de tonalidades verdes oscuras que sugieren reclusión. En el centro del encuadre, una mesa cubierta con un mantel claro es el punto focal; sobre ella, se despliega una abundante naturaleza muerta compuesta por flores y frutas, destacando la presencia de un gran recipiente oscuro que actúa como contenedor principal.
Dos figuras humanas flanquean la mesa, pero su interacción parece distante o formal. La figura a la izquierda, vestida con atuendo oscuro y un adorno floral en el cabello, mantiene una expresión serena, casi inexpresiva. Su contraparte, ubicada a la derecha, exhibe rasgos más angulosos y una mirada penetrante. Ambos personajes se muestran separados, no estableciendo contacto visual ni gestual directo.
Un elemento llamativo es la estructura que cubre parcialmente la mesa y las figuras: un toldo o cubierta de forma irregular en tonos rojizos y marrones. Esta barrera física refuerza la sensación de aislamiento y podría interpretarse como una metáfora de la incomunicación o la protección frente al exterior.
La pincelada es suelta y expresiva, con colores vibrantes aplicados de manera fragmentada. La luz no parece provenir de una fuente única, sino que se distribuye de forma desigual, creando sombras pronunciadas y acentuando el carácter introspectivo de la escena.
Subtextos potenciales sugieren una reflexión sobre las relaciones interpersonales marcadas por la distancia emocional o la formalidad social. El aislamiento del espacio, la ausencia de interacción entre los personajes y la naturaleza muerta exuberante podrían simbolizar un intento de llenar un vacío afectivo o una representación de rituales sociales vacíos de significado genuino. La composición general evoca una atmósfera melancólica y enigmática, invitando a la contemplación sobre la soledad y las complejidades del encuentro humano.