Marianne von Werefkin – Woman at the pool table; Frau Am Billardtisch
Ubicación: Zürich, Galerie Patrik Fröhlich
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El fondo es particularmente significativo. Un intenso color verde, aplicado con trazos horizontales que sugieren movimiento o vibración, crea una atmósfera opresiva y enigmática. Sobre este telón de fondo se destacan tres círculos: uno amarillo verdoso, otro rojo intenso y un tercero más pequeño, también rojo. Estos elementos no parecen integrarse naturalmente en el espacio; flotan, casi como símbolos descontextualizados. La disposición de estos círculos podría interpretarse como una referencia a la luna y a algún tipo de esfera o planeta, aunque su significado preciso permanece ambiguo.
El ángulo de visión es elevado, lo que acentúa la soledad de la figura femenina y la sensación de estar observando una escena privada. La línea diagonal naranja en el extremo derecho del cuadro introduce un elemento de tensión visual, rompiendo con la horizontalidad predominante y dirigiendo la mirada hacia fuera del encuadre.
La paleta cromática es deliberadamente limitada, dominada por verdes, rojos y tonos tierra. Esta restricción contribuye a una atmósfera de quietud y aislamiento. La técnica pictórica, con su uso de trazos visibles y una cierta falta de definición en los contornos, refuerza la impresión de un mundo onírico o subjetivo.
En términos subtextuales, la obra parece explorar temas como la soledad, la introspección y la alienación. La mujer, desconectada del espectador y sumida en sus propios pensamientos, podría representar una figura moderna, desorientada en un mundo complejo e incomprensible. Los círculos flotantes podrían simbolizar ideas o emociones que escapan al control racional, mientras que el fondo verde sugiere una sensación de opresión o incertidumbre. La fruta sobre la mesa, con su connotación de abundancia y vitalidad, contrasta con la atmósfera general de melancolía, añadiendo una capa adicional de complejidad a la interpretación. En definitiva, se trata de una pintura que invita a la reflexión y a la contemplación, dejando al espectador la tarea de desentrañar sus múltiples significados.